jueves, 30 mayo, 2024
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El drama de Matteo Berrettini en el US Open: nueva lesión y gritos de dolor sobre el cemento de Nueva York

El calvario de las lesiones no deja respirar a Matteo Berrettini. Los problemas físicos le vienen dando dolores de cabeza desde finales de la temporada 2021 y cada vez que el italiano parece recuperarse y comenzar a ganar otra vez protagonismo en el circuito, su cuerpo vuelve a traicionarlo, como ocurrió este jueves en su partido de segunda ronda del US Open.

Berrettini, 36° del ranking, luchaba para remontar el duelo que perdía por 6-4 y 5-3 ante Arthur Rinderknech. Cuando el francés sacaba 40-40 en el noveno game del segundo set, el italiano corrió de un lado a otro del fondo de la cancha para tratar de llegar a devolver un drive muy abierto de su rival y terminó tirado en el suelo, gritando de dolor y con lágrimas en los ojos.

Es que en la carrera, cuando intentaba deslizarse, su tobillo derecho quedó «enganchado» en la cancha y sufrió una impresionante torcedura.

El ex número seis del ranking no volvió a levantarse por sus propios medios. Rápidamente, los ball boys se acercaron con sombrillas para evitar que las cámaras de televisión y el público pudieran verlo sufrir, pero los gritos de dolor y de frustración se escucharon bien fuerte.

El italiano recibió la atención del médico, luego volvió a su banco, rengueando y apoyado en el fisioterapeuta, y saludó a su rival y al umpire. Y se fue del estadio en silla de ruedas, tomándose la cabeza, mientras la gente lo saludaba e intentaba levantarle el ánimo con palabras de cariño.

Berrettini se pasó las últimas dos temporadas peleando con las lesiones. En el cierre de 2021, temporada en la que había alcanzado la final de Wimbledon, se retiró de su primer partido en las ATP Finals de Turín por un problema en el músculo oblicuo izquierdo. El mismo que, a principios de 2022, cuando ya estaba 6° en el ranking, lo forzó a abandonar en su debut en Acapulco y bajarse de Miami y de toda la gira de polvo de ladrillo previa a Roland Garros.

Volvió en a gira de césped, en la que ganó Stuttgart y Queen’s, pero dio positivo por coronavirus justo antes de Wimbledon y se tuvo que bajar del «grande» británico.

Recuperado, cerró el 2022 con buenas sensaciones y arrancó ilusionado la presente temporada. Pero poco le duró la alegría. En Acapulco otra vez tuvo que abandonar su partido de cuartos ante Holger Rune por un problema en la pierna derecha.

A mediados de abril, no se presentó a jugar ante Rune en los octavos de final de Montecarlo por una rotura de grado II en el músculo oblicuo interno abdominal que había sufrido en el duelo de segunda ronda ante Francisco Cerúndolo.

«Sentí una punzada aguda después de un punto, pero no entendí de inmediato. Terminé el partido y comencé a entender que algo andaba mal. Me acosté en la cama del fisioterapeuta y me eché a llorar porque me di cuenta de que había vuelto a pasar…», relató en ese momento.

A principios de agosto, cuando ya llevaba varias semanas compitiendo otra vez (había alcanzado los octavos de Wimbledon, donde perdió con Alcaraz), reconoció que la mala suerte con las lesiones lo había afectado mucho.

«El tenis significa todo para mí y me permite no pensar en nada más. Tantas lesiones hicieron que perdiera mi pasión por el tenis y eso hace que lo pierda todo porque el tenis es lo que me hace sentir vivo», contó en la previa de su debut en el Masters de Toronto. «Ahora vuelvo a disfrutar de los viajes, de armar un calendario sin duda. El tenis es lo que me hace más feliz en mi vida».

Estaba ilusionado Berrettini, pero en Nueva York, recibió otro golpe durísimo. ¿Se levantará una vez más?

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