miércoles, 24 abril, 2024
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Los dueños de Zara se van y dejan la operación en manos de un tercero: quién manejará la marca ahora

La española Inditex cederá el control de sus 11 locales en Argentina y los 4 de Uruguay.

Como sucedió con otras multinacionales, como Nike, Asics o Edding, los dueños de las tiendas de ropa Zara decidieron dejar de operar en forma directa en el país y ceder la gestión de sus locales a otra empresa. El gigante de la moda, propiedad del multimillonario Amancio Ortega, también adoptará el mismo modelo en Uruguay.

La empresa que tomará las riendas es Regency Group, conocida en Argentina por haber comprado también la franquicia de Nike. Este grupo ya tenía negocios con Inditex: opera hace años la franquicia de Zara en Colombia, Perú, Panamá, Ecuador y Paraguay.

Zara tiene 11 tiendas en la Argentina y cuatro en Uruguay. Tras el cierre de la operación, Regency Group sumará a su equipo la totalidad del plantel de Zara en Argentina y Uruguay, que supera las 1.000 personas.

Según aseguró Inditex en un comunicado, la compañía continuará ofreciendo «su oferta de moda de calidad y su apuesta por un excelente servicio al cliente de ambos países».

Regency, con sede en Panamá, opera -además de Nike en el país- otras marcas en la región, como Converse, Forever 21, Under Armour y Aéropostale. Está en 13 países de América Latina, con más de 5.000 empleados y 400 tiendas. La facturación del grupo, con intereses en otros sectores como el inmobiliario, supera los US$ 300 millones.

Inditex llegó a la Argentina en 1998 y abrió diez tiendas sólo en su primer año en el país. En 2020, en medio de la pandemia, sumó la venta online.

Por qué se van del país las multinacionales 

El modelo que eligió Inditex para que su marca siga en el país no es nuevo y tiene varios puntos de contacto con otras multinacionales. Los grandes grupos prefieren concentrarse en sus mercados más fuertes o cercanos y dejar las filiales más complejas en manos de terceros que tengan más experiencia en esos países.

Algunas empresas prefieren vender todo e irse, como está haciendo por ejemplo el Banco Itaú, que negocia con el Banco Macro, o hizo la chilena Masisa con Central Puerto, que también compró centrales eléctricas de la italiana Enel, otra que se está yendo. En todos estos casos, los compradores son locales, más acostumbrados a lidiar con la impredecible macroeconomía argentina. 

Hay otros casos en que directamente cierran la operación, como hicieron las también chilenas Falabella y Latam con su negocio de cabotaje.

La falta de crédito, las restricciones para importar insumos o girar dividendos, una economía inflacionaria y en crisis, con 20 tipos de cambio diferentes y una brecha de 100% entre el dólar oficial y el blue son algunas de las razones que dan las empresas que se van. La incertidumbre política de cara a las elecciones presidenciales de octubre próximo, completa el combo.

NE

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