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Seguros y el gestionar nuevos riesgos

A mayor incertidumbre económica, más crece la litigiosidad. Esta parece ser la síntesis de la industria del seguro versión 2022. La realidad muestra un escenario convulsionado, sobre todo en el ramo automotor: “La frecuencia siniestral ya se ubica en valores iguales o superiores a la prepandemia y el costo de los siniestros se incrementa a un ritmo superior al IPC debido al aumento en los precios de los vehículos y la escasez de repuestos”, destaca Emilio Caratti, director de Siniestros y Operaciones de La Caja. La complejidad de las cuentas de las aseguradoras se sostiene en que “no ha sido posible trasladar al precio los incrementos de costos siniestrales, situación que se ve reflejada en el resultado técnico negativo que presenta el mercado asegurador”, agrega Caratti.

Las compañías se enfrentan a una situación que se desprende de la inseguridad, pero también de la viveza criolla: “Las denuncias por robo parcial, especialmente el ‘robo de ruedas’ muestran una frecuencia creciente que parece no tener techo. Los costos promedios de estos siniestros aumentan a un ritmo muy por encima de la inflación y el componente de fraude asociados a los mismos se ubica en valores nunca vistos”. Por esa razón, las aseguradoras intensifican el uso de sistemas e invierten en tecnología para atacar estas prácticas fraudulentas, “aunque los casos detectados, con suficientes elementos de prueba para lograr el desistimiento del asegurado, siguen en valores muy bajos respecto a la siniestralidad incurrida”, admite el ejecutivo.

Números. Quienes son profundos conocedores del mercado asegurador, lo califican como un negocio con fuerte ascendiente “financiero”. Por lo tanto, en tiempos como los actuales, donde el contexto económico refleja una situación inestable, el rubro sufre las consecuencias directas de la realidad.  “Si tu negocio depende mucho del resultado financiero, estás en problemas, porque su incidencia es muy grande respecto del negocio en sí mismo. Inflación, tasas, litigiosidad y decisiones judiciales son las que perjudican al sector. Todo el mercado es un sistema solidario. Funciona con seguridad jurídica ya que el contrato es entre partes. Si la Justicia pasa por encima del contrato, se genera entonces una gran inseguridad jurídica”, sostiene Guillermo Plate, ex vicesuperintendente de Seguros de la Nación.

Por otra parte, hay un nicho que todavía no está suficientemente explotado en la Argentina: los seguros de vida y de retiro. Estos son una pata importante en el mercado global, según los especialistas y que, incluso podría agrandar la torta hasta un 50%. “Acá tenemos medio mercado que no está desarrollado. Es decir, el negocio podría crecer al doble en términos de inversiones, de prima con respecto al PBI argentino”, describe Plate.

“Como estamos en una crisis económica-financiera, hoy el sector del seguro es cada vez más pequeño. El negocio tiene eso porque está afectado de manera directa por la inflación. Las inversiones son lo que respaldan al riesgo que emiten las compañías. Están poco diversificadas y hay un problema con la suba de precios, con la solvencia. Tiene que ver más con la macro que con el sector en sí mismo. Es a raíz del impacto de la macro”, amplía.

Nicolás Saurit Román, vicepresidente de la Asociación Argentina de Productores de Seguros, coincide con el diagnóstico: “El sector no se aleja de la realidad económica de la Argentina de los últimos años. Es un reflejo de la situación económica”, indica. Y amplía: “El deterioro económico implica menos bienes, menos actividad económica para asegurar y la falta de ingresos de los asegurados para contratar coberturas adecuadas”, amplía Saurit Román. Esto se traduce en una realidad insoslayable para el negocio, “Es un sector golpeado también por los efectos muy negativos que produce la inflación”.

Saurit Román destaca, como puntos favorables para el rubro, la “evolución” en la comunicación, herramientas tecnológicas, plataformas, que “mejoran la experiencia al cliente”. En cambio, menciona como puntos en contra “que hay aseguradoras que no cumplen o cumplen muy a destiempo sus compromisos de pago (a aseguradoras y a terceros especialmente) que esta situación se ve agravada por la situación económica y tiene un agravante histórico que es la falta de control efectivo de la Superintendencia de Seguros de la Nación”.

A la hora de destacar los productos más solicitados y que registran un crecimiento de la demanda, el seguro automotor es el que sobresale, seguido por el ramo hogar y comercio. “En industria, las empresas han optado en algunos casos por bajar coberturas enfocándose en las más catastróficas, como el Seguro de Incendio o Responsabilidad Civil”, amplía Saurit Román. A propósito, destaca que “también el efecto que produjo la pandemia, esta marcó un antes y un después en diferentes formas, cambio sin duda hábitos, consumos e inclusive perspectivas laborales y personales”.

Asimismo, en la pandemia surgió la demanda que implicaba las coberturas de equipos electrónicos en los domicilios de los empleados, como consecuencia de la masividad del home office. “La salida de la pandemia en términos económicos es compleja, la recuperación económica (o efecto rebote) trajo cierto alivio, pero este se ve disminuido totalmente por la crisis actual y especialmente por la inflación que golpea al sector en forma contundente debido al incremento de costos de repuestos, mano de obra, etc. En cuanto a primas percibidas, se está siempre por debajo de la inflación sumando un problema más”, señala Saurit Roman. El año termina con estos números preocupantes, pero también, como proyectaba Caratti, ofrece al sector la oportunidad de incorporar nuevas tendencias como la automatización y el uso de la inteligencia artificial, la omnicanalidad y tecnologías como blockchain, big data y la digitalización. El desafío del futuro para mantener la competitividad.

MARCELO ALFANO

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