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“Mise en scène” | Cómo fue la trama de encubrimiento que montó la Policía de la Ciudad para tapar el crimen de Lucas

El fiscal que investiga el brutal asesinato de Lucas González (17), el joven futbolista que fue asesinado por una cuadrilla de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, describió a la escena del crimen como una “mise en scène”, es decir, una puesta en escena montada con un claro objetivo: encubrir a los tres efectivos responsables culpando a las verdaderas víctimas para obtener su impunidad.

En el pedido de detención contra los seis policías porteños acusados de alterar las pruebas y plantar evidencias falsas, Leonel Gómez Barbella -a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 32 de la Ciudad de Buenos Aires- entendió que necesitaron al menos tres horas para preparar una versión falsa de lo que realmente sucedió en la mañana del miércoles 17 de noviembre pasado, en el barrio porteño de Barracas. 

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“De las actuaciones labradas por el personal de la División Intervenciones Judiciales de la Policía Federal Argentina -dice el fiscal Gómez Barbella-, se desprende que a las 12:00 horas se les dio intervención por este caso, pero se le debe sumar, al menos, una hora para enarbolar el procedimiento y comparecer en el lugar, lo que abona la afirmación de que los acusados contaron con un tiempo excesivo (más de 3 horas) para armar esta ‘mise en scene’, donde fraguaron un procedimiento policial ‘plantando’ un arma de utilería en el vehículo que era tripulado por las víctimas, ‘legitimando’ los disparos que efectuaron sus compañeros policías, para que bajo el ropaje de un procedimiento ‘legal y lícito’, escenificando el contexto en el que, en rigor, se habían desarrollado los sucesos y la atroz conducta, esto es, el homicidio agravado, las tentativas de homicidios y las privaciones ilegales de la libertad”.

Para los investigadores del caso, los comisarios Fabián Alberto Du Santos y Juan Romero, el subcomisario Roberto Inca, el principal Héctor Cuevas, las oficiales Lorena Miño y Micaela Fariña “insertaron datos falsos en las actuaciones labradas por personal de la PFA y en la nota inicial confeccionada el 18/11/21 por el Juzgado Nacional de Menores Nº 4”, según se desprende del pedido de detención formulado por el fiscal Gómez Barbella.

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De acuerdo a la fiscalía, estos policías “alteraron los rastros y pruebas del delito” para cubrir a los oficiales Juan José Nieva (36), Fabián Andrés López (46) y Gabriel Issasi (40), los tres acusados por el homicidio del futbolista juvenil de Barracas Central.         

Según pudieron reconstruir los pesquisas, en base a testimonios de víctimas y testigos, los seis efectivos porteños llegaron al lugar e inmediatamente intentaron “fingir y hacer parecer que se había tratado de un enfrentamiento”. Para ello, “colocaron un arma de utilería en el interior del auto” en el que viajaban los futbolistas Julián S. (17), Lucas González, Niven H. G. (17) y Joaquín Z.G. (17) e insultaron a los chicos con un significativo odio racial: “Hijo de puta… sos un villero”, “a ustedes también hay que pegarle un tiro en la cabeza”, “dónde tenes la falopa” o “dónde está el arma con la que mataste a tu amigo”, fueron algunas de las frases que les dijeron los policías, según reprodujeron las víctimas en sus testimonios. 

Lucas González, el joven futbolista de Barracas Central que fue asesinado por la Policía de la Ciudad. 

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En el lugar, los efectivos involucrados prestaron atención a las cámaras de seguridad o las pruebas que podrían surgir de grabaciones propias. “¿Hay domos acá? ¿Hay cámaras de seguridad?”, preguntó uno de los policías y ante la negativa enseguida bajó una clara directiva: “Entonces, nadie graba, ni saca fotos”, exigió.

Vallado impenetrable

“Los policías que arribaron al lugar en patrullero, mantuvieron un vallado impenetrable, y ello se debió -a nuestro criterio- para asegurar el resultado ilegal del procedimiento fraguado, para ocultar lo que en rigor de la verdad había sucedido: un terrible hecho de homicidio y tentativas de otros homicidios”, interpretó el fiscal Gómez Barbella en el pedido de detención contra los seis policías que se terminó de concretar ayer con la detención de la oficial Lorena Miño.

Sobre el arma plantada, el fiscal destacó que los imputados Nieva, Isassi y López coincidieron al declarar que los jóvenes nunca exhibieron un arma de fuego. Sin embargo, al arribar personal de la División Intervenciones Judiciales la Policía Federal Argentina (PFA), halló en el interior del auto de los chicos una réplica de arma de fuego con la inscripción “The Punisher”.

El testimonio revelador de un testigo del caso

“En virtud de todo lo producido hasta el momento en la investigación, se puede afirmar que tal elemento fue efectivamente colocado por los aquí encausados”, aseguró Gómez Barbella, en relación a la participación de los otros seis policías porteños.

El fiscal federal destacó que, por la falsa versión que dieron estos policías, los adolescentes Julián A. S. y Joaquín Z. G. “permanecieron esposados, tirados en la cinta asfáltica en calidad de detenidos, otorgándoles un trato como personas imputadas de haber cometido un grave delito”.

“Entre las 10 de la mañana y las 20 aproximadamente, permanecieron privados ilegítimamente de su libertad dentro de un patrullero, mientras que el cuarto ocupante del auto se presentó junto a su mamá, horas después en la Comisaría 4D de la Policía de la Ciudad donde se lo detuvo ilegítimamente, también acusado de un grave delito a raíz de un procedimiento absolutamente falaz”, entendió el fiscal en el pedido de detención.

Juan José Nieva, Fabián López y Gabriel Isassi, los tres policías acusados por el homicidio de Lucas. 

De acuerdo a la investigación, el hecho sucedió el 17 de noviembre cerca de las 9.30, cuando Lucas y sus tres compañeros de fútbol,  salieron de entrenar del club Barracas Central a bordo de una Volkswagen Suran y cuando se detuvieron a comprar jugos en un kiosco fueron abordados por un Nissan Tiida de la Brigada de la Comuna 4 de a Policía de la Ciudad, con tres efectivos que bajaron y, sin identificarse, los abordaron con armas.

Los jóvenes, al creer que iban a ser asaltados, aceleraron para huir y los policías Nieva, López e Issasi les dispararon. Lucas recibió un tiro en la cabeza que le provocó la muerte poco después en el hospital El Cruce, de Florencio Varela, mientras que sus amigos fueron inicialmente detenidos como si fueran delincuentes, aunque al día siguiente los liberaron.

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