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Ya extraña a Messi: Barcelona debutó en la Champions, no pateó al arco y fue goleado por el Bayern Múnich

No es necesario ser un adivino para aseverar que Barcelona será otro muy distinto al que era con Lionel Messi. Por eso no hay fiesta en las tribunas del Camp Nou, que volvió a recibir público por competiciones UEFA tras 22 meses (fue habilitada la mitad de la capacidad); por eso el elenco culé queda reducido a la mínima expresión ante el poderío de Bayern Munich; por eso hay silbidos para despedir al equipo tras un inexpresivo juego; por eso los sponsors Rakuten y Beko avisan que no seguirán en el club mientras que las autoridades de París Saint Germain reciben con los brazos abiertos a Dior, EA Sports y Crypto.com.

Para los simpatizantes de Barcelona comenzó la era sin Lionel Messi y lo positivo es que son perfectamente conscientes de que al equipo le costará muchísimo competir a nivel internacional. El 3-0 en contra ante los alemanes apenas fue una muestra.

Algo es demasiado evidente: Barcelona padecerá mientras busca el amor después del amor.

Los catalanes nostálgicos no podrán ver a Barcelona cada vez que se enfrente contra algún poderoso de Europa. La imagen está invertida: antes, durante tantos años, el Barça sometía a los rivales top y los hacía jugar metidos en su área; ahora, son los 11 futbolistas barcelonistas los que se refugiarán cerca de su arquero. Es cierto que Bayern Munich es un equipo demoledor y ni siquiera con Messi la historia hubiese sido distinta. Vale recordar el 8-2 de la Champions 2020, que fue la gota que provocó el burofax que mandó la Pulga para abandonar la institución.

Dos datos sobre el partido de esta primera noche de Champions sin Messi para los culé: es la primera vez que terminan un partido de esta competición sin hacer un remate al arco y no perdía en un debut desde hace 24 años, cuando cayó 3-2 ante Newcastle, en septiembre de 1997.

Lo pasó por arriba el Bayern al Barça. Los alemanes fueron los dueños absolutos del juego y superaron a los rivales en todas las líneas y en todos los apartados. Los teutones manejaron la pelota, generaron varias situaciones de gol, recuperaron más el balón, jugaron con mayor agresividad. Fue el partido de un equipo que se sabe superior contra otra que se reconoce inferior.

El eterno Thomas Müller marcó el primero a los 34 de la etapa inicial: recibió solo en la medialuna del área y remató al gol previo desvío en Eric García. En ese instante se derrumbó Barcelona porque se caía lo que había planificado Ronald Koeman. Jugó a empatar el local. No le salió. Desde entonces los silbidos acompañaron al juego.

Nada mejoró para el local en el complemento. Incluso empeoró porque los alemanes estuvieron más finos en los pases importantes y pudieron plasmar en situaciones la superioridad. Iban 11 minutos cuando Robert Lewandowski le puso los tapones del botín derecho a un rebote en el palo de un disparo violento del juvenil Jamal Musiala.

Koeman mandó a la cancha a todos los juveniles de La Masía y fue como un pedido de piedad para el público. Pero poco le importó al Bayern que siguió buscando. Y sobre el final llegó el doblete de Lewandowski, que volvió a capturar un rebote en el palo, esta vez del ingresado Gnabry. Sí, más 9 de área que el polaco no se consigue.

Fue goleada en contra para Barcelona en la primera presentación sin la Pulga por Champions League. Sucedió lo inevitable. Y volverá a ocurrir en las próximas presentaciones. Porque no es gratis separarse de Messi.

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