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”Cómo explicás”: las cuentas de un productor para ilustrar la pérdida por la sequía

“¿Cómo explicás este quilombo que tenemos nosotros?” La frase, a modo de pregunta pero en realidad con un trasfondo de preocupación por el impacto de la sequía en la zona agrícola núcleo, la dijo Jorge Esponda, productor de Roldán, Santa Fe, en un audio que le mandó a Walter Malfatto, presidente de la filial Bragado de Federación Agraria Argentina (FAA).

Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), por la sequía la región núcleo tendrá la menor cosecha de soja en una década con 14,5 millones de toneladas. Se trata de una merma del 19% versus el ciclo agrícola pasado y un 25% por debajo del promedio de los últimos diez años.

“El ciclo de soja 20/21 quedará signado no solo por la menor superficie sembrada de los últimos 10 años en la región, 4,8 M ha; sino también por la producción más baja. Con la cosecha de soja de primera llegando a su final, se trilló el 90% del área, el rinde se consolida en 35 qq/ha (quintales por hectárea). Los valores más bajos se están obteniendo en el noreste bonaerense con promedios de 32 qq/ha. Mientras que los mayores rindes medios se dan en el sudeste cordobés con 39 qq/ha. La mitad de la soja de segunda cosechada en la región marca un rinde medio de 23 qq/ha. La región promedia un rinde de 31,1 qq/ha. Con estos datos, la región aportaría 14,5 M tn a la producción nacional, un 19% menos que la campaña anterior, y una caída del 25% respecto a la producción promedio de los últimos 10 años en la región”, dijo la BCR.

En este contexto, Esponda, que integra la Red Nacional de Productores Autoconvocados y trabaja 155 hectáreas propias, hizo un cálculo que refleja que, cosechando 2000 kilos por hectárea, el productor de campo propio directamente “sale hecho”, es decir no gana nada pese a los buenos precios de los granos. En tanto, el que, por ejemplo, arrienda 100 hectáreas en esa región, pierde $6,4 millones. En la otra punta, el Estado (que cobra retenciones, además de otros tributos) se queda con el equivalente a $8.850.000 por esas 100 hectáreas.

Esponda realizó el cálculo con una soja a 570 dólares la tonelada en Chicago. Llevados a pesos con el dólar paralelo, que estuvo en torno de 160 pesos por dólar la semana pasada, son 91.200 pesos la tonelada. Descontados los derechos de exportación, son $32.000 para el productor argentino.

“El precio nacional y popular que nos pagan la soja es de $32.000, US$200 verdaderos. La diferencia a favor del gobierno nacional, popular y redistributivo es de 59.000 la tonelada, 59 el kilo”, señaló.

De acuerdo a su cuenta, en su zona de producción un productor en campo propio con 2000 kilos por hectárea “sale derecho”, lo que significa que en esa región es más o menos cubrir el costo siempre en tierra propia.

En tanto, precisó que el “socio gobierno” gana, considerando ese rinde, $118.000 por hectárea. Suponiendo que un productor chico, que son muchos de baja escala en la zona, sembró 30 hectáreas, en esa superficie el Estado le lleva $3.540.000.

Vale recordar que el Gobierno implementó por la cosecha pasada una devolución de retenciones para los productores chicos de soja, algo que demoró más de nueve meses en implementar. Si este año se repite, a ese productor chico de 30 hectáreas hoy le corresponderían $250.000.

“Le robaron 3.540.000 pesos y está contento que le devuelven 250.000 pesos al año”, ironizó Esponda, que cree FAA está equivocada al reclamar una compensación frente a la magnitud de lo que transfiere el productor.

La sequía tuvo un impacto importante en varias regiones

“La FAA está equivocada en pedir la devolución de retenciones porque devuelven migajas”, apuntó el productor. “Es irrisorio lo que devuelve el Gobierno a los que somos pequeños productores y con ese cálculo queda demostrado”, añadió.

Además, calculó el caso de un productor que arrienda 100 hectáreas en la misma región. Pagando un alquiler equivalente a 15 quintales de soja, si le rinde 15 quintales, como hay muchos casos, apenas cubre ese costo del arrendamiento.

“Salda esa deuda, pero perdió los 20 quintales del costo de sembrar. El costo de sembrar esas 100 hectáreas son $6,4 millones”, precisó. Agregó que, más allá de la pérdida del productor, el Estado gana en esa superficie $8.850.000 por las retenciones y con el efecto de la distorsión en el tipo de cambio. “El Estado siempre gana, siempre”, remarcó Esponda. Precisó que, contra lo que se queda el Estado, lo que se le “devuelve” a productor, con el ejemplo de los $250.000, es menos del 3%.

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