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Boca: sin plan de juego y con flojas respuestas, una realidad que preocupa a Russo y los jugadores a poco de que comience la Copa Libertadores

A Boca no le queda mucho más de qué aferrarse desde lo futbolístico. Pasan los partidos (las semanas de trabajo) y transmite la sensación de que cada vez que se lo vuelve a analizar tiene una forma empeorada, más allá de que la pelota pueda o no entrar en el arco rival. Tuvo un mes afuera a Edwin Cardona por un desgarro en el recto de la pierna izquierda que le impidió jugar desde el superclásico del 14 de marzo hasta este domingo, ante Unión en Santa Fe, donde reapareció. Pero Boca perdió bien 1-0, especialmente por su excesiva falta de ideas. Y Miguel Ángel Russo suma preocupaciones.

La expectativa era grande: el conductor que haría jugar mejor al equipo de Russo, que ya había puesto en práctica un esquema (con tres zagueros) para que al colombiano le sobraran las opciones de pase, entre el doble cinco con un volante de juego, los carrileros y los dos puntas.

El “mercado de pases de junio”, esa promesa que parece entusiasmar puertas adentro e ilusiona a los hinchas con nombres como el del uruguayo Edinson Cavani, pareciera ser la única carta que le queda a este Boca, que desde que reanudó la actividad en septiembre le sobran las dudas en el juego y las certezas de que aquel equipo imbatible de comienzos de 2020 ya quedó muy lejano.

Los primeros 45 minutos ante Unión fueron soporíferos, principalmente por lo que (no) hizo Boca. Y esta frase puede caerle bien a la mayoría de los partidos que Boca disputó en el semestre. El monólogo desde la posesión (67%) se lo permitió la estrategia de Juan Manuel Azconzábal: agruparse en su campo y aguardar y, por ende, salir de contraataque, pero Unión ni siquiera tuvo la capacidad de acelerar por esa vía cuando Fabra perdió la pelota algunas veces en ataque y no se molestó en regresar inmediatamente. Todo eso tuvo en sus manos Boca durante la primera mitad y no sólo que no lo aprovechó, sino que lo más preocupante es que jamás supo qué hacer. Algo que se repitió con respecto a otros compromisos, aunque esta vez tuvo como resaltador que Unión le cedió la pelota. Y la falta de ideas y plan de juego de Boca quedaron más expuestas.

Lo más peligroso que generó fue un tiro libre -a los 23 minutos- de Cardona, pero el enganche colombiano terminó saliendo del campo a los 7 del segundo tiempo. También, el pase de Almendra a la carrera para la velocidad de Villa, que en el epílogo de la primera parte remató al alambrado por culpa de su cabeza gacha, con la que se privó tanto de observar el arco o bien el ingreso de Cardona por el medio. A propósito: Almendra ingresó por Medina y volvió a recuperar la titularidad, lo que significa que el entrenador sigue metiendo mano para mejorar a un flojo equipo, pero el objetivo no se cumple.

Escena del partido que disputan Unión de Santa Fe y Boca Juniors por la Copa Liga Profesional 2021Carolina Niklison / LA NACION

Tampoco le cambió la cara la obligación que tuvo Russo ante la molestia que sintió Rojo en el posterior derecho: ante la pobre labor ofensiva del equipo rojiblanco, al xeneize le sobraba uno de los tres centrales y le faltaba más poder ofensivo para romper tanta pasividad. Por eso, en el entretiempo, Soldano ingresó por el lesionado.

Claro, necesitaba minutos para acomodarse, pero el golpe fue inmediato y letal. Transcurrían apenas cuatro minutos del segundo período cuando Vera desbordó con facilidad a Fabra (una constante en el lateral colombiano) y lanzó un centro rasante al punto penal que le cayó de frente al chileno Peñailillo para rematar de zurda y vencer la pierna izquierda de Andrada. Además de una defensa que falló, otra imagen repetida: Almendra y Campuzano, así como otras duplas anteriores de volantes, quedaron cerca de la acción, pero siguiendo la jugada a través de la mirada.

Ratos de lucidez de Tevez para aguantar la pelota, acomodarse en un espacio y darle otro sentido al ataque fue lo mejor del equipo en el segundo tiempo. De hecho, a los 40 minutos tuvo en sus pies la mejor situación de su equipo en el encuentro. Eso sí, desde media distancia, con una buena sociedad con Zárate (fue el que reemplazó a Cardona) y un remate que no se fue demasiado lejos.

Escena del partido que disputan Unión de Santa Fe y Boca Juniors por la Copa Liga Profesional 2021Carolina Niklison / LA NACION

El exhombre de Vélez intentó, al menos desde el manejo de la pelota, sacar a Boca de la oscuridad que abundó en el ataque y la elaboración. Sin embargo, quizás y con poco, lo mejor lo aportó el ingreso de Medina y su rebeldía para ir al frente, aunque los de Russo continuaron con su pálida versión hasta el final del partido. Varela también entró (por Campuzano), en el intento del técnico por cambiar algo desde el dúo de mediocampistas centrales, pero el chico terminó siendo un jugador posicional.

Unión siguió esperando. Boca continuó sin incomodar. Así es como los santafesinos volvieron a ganarle en el estadio 15 de Abril tras 18 años. Jugadores que se movieron, otra vez, de manera displicente, regresando al trote a defender o estáticos, ante la espera de quien tenía la pelota para que algún compañero se moviera. Actitudes que se repiten. Boca necesita un cambio, pero más allá de la modificación de nombres y de esquemas, Russo no encuentra las soluciones.

El viernes se sorteó la Copa Libertadores, ese anhelo en el que siempre es uno de los candidatos, juegue como juegue. En pocas semanas el xeneize hará su debut en el torneo continental, en medio de un pozo que hasta le genera temor al hincha de quedarse fuera de la zona de grupos que compartirá con Barcelona de Guayaquil, The Strongest, de Bolivia, y -probablemente- Santos. Cada día, Boca genera más preocupación y negativismo.

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