Persianas bajas en cuarentena: las historias de tres comerciantes que sufren con sus locales cerrados

Desde que empezó la cuarentena, miles de comercios tuvieron que bajar sus persianas. Hace más de dos meses que no tienen ingresos, viven de los ahorros y los gastos fijos siguen llegando: sueldos de empleados, luz, gas y alquileres.

Manuel da clases de pilates en el barrio de Belgrano, Fernanda tiene una agencia de lotería en Mar de Plata y Ricardo, tres negocios de ropa masculina en la Ciudad de Buenos Aires. Tres rubros distintos, pero el mismo reclamo: volver a trabajar lo antes posible.

Vivir de los ahorros y no “dejar en banda” a los empleados

Manuel abrió su local de pilates hace 10 años. Allí diariamente da clases y tiene cinco profesores que lo acompañan. El 20 de marzo cerró y ahora vive de lo que pudo ahorrar. “El sueldo de los chicos que me acompañan lo pago, no los voy a dejar en banda. El alquiler también, al igual que los impuestos”, contó angustiado.

El mes pasado la boleta de la luz le llegó con un importe de 3 mil pesos, una cifra casi idéntica que la del año pasado. “No entiendo por qué me cobran si no hubo consumo. O podrían cobrarme menos. Llamé a la empresa para hacer el reclamo y me dijeron que es un estimado. Sinceramente no entiendo. Lo cierto es que tuve que pagar”.

“Pilates Maorí”, el local de Manuel ubicado sobre la calle Superí en Belgrano. (Foto: Google Street View).

Se las rebusca dando clases por zoom, pero no es lo mismo. Los ingresos son mucho menores. Hizo varios cambios en el local por si en algún momento se reactiva el sector. “La idea es dar clases cama de por medio, puse separadores entre una y otra. Que los alumnos entren descalzos y desinfectar cada elemento que usamos. Espero que todo esto pase pronto porque necesito volver a trabajar”, concluyó.

Cómo sobrevivir sin el único ingreso familiar

Por la misma situación está pasando Fernanda, que tiene junto a su marido una agencia de lotería en Mar del Plata. Hace 70 días que no tiene ingresos, pero debe pagar los gastos fijos. Tiene tres hijos y la situación que vive en desesperante.

“La agencia es el único ingreso familiar que tenemos con mi marido, y desde que tuvimos que cerrar lo que tenemos son sólo gastos: impuestos altísimos, el alquiler del negocio y el colegio de los chicos. Estamos viviendo de lo que ganamos en la temporada, pero la plata se termina”, contó angustiada la mujer.

La agencia de lotería “Mateo´s”, que Fernanda tiene sobre la calle Santa Fe en Mar Del Plata. (Foto: Google Street View).

Fernanda presentó hace 20 días un protocolo a las autoridades, pero hasta el momento no obtuvo respuesta. Ella entiende que no su trabajo no es esencial, pero necesita volver al trabajo al igual que los demás comerciantes.

“Nadie me puede explicar por qué no nos dejan abrir, en estos negocios no hay aglomeración de gente y en Mar del Plata hay muy pocos casos de coronavirus. Tomando todas las medidas de seguridad, deberían dejarnos levantar la persiana. Estamos desesperados, son muchos los gastos que tenemos, y el ingreso es nulo”, concluyó angustiada.

La ventas por Internet no alcanzan ¿cómo pagar los sueldos?

Ricardo tiene tres locales de venta de ropa masculina en Puerto Madero, Microcentro y Monserrat. Y al igual que Manuel y Fernanda, tuvo que bajar las persianas. “Nosotros cerramos dos días antes de la cuarentena, y si bien es un negocio familiar, los ingresos son prácticamente nada” contó.

Hizo ventas por Internet, y hasta se encargó de entregar los pedidos, pero no es lo mismo. Vive con su esposa y tiene dos hijos que trabajan con él, a los que tuvo que pagarles el sueldo, al igual que a los demás empleados.

“Dos de los locales son alquilados. Por suerte el dueño del de Puerto Madero me bajó el alquiler a la mitad y en el otro, solo pago expensas. Agradezco mucho la ayuda que me están dando, hace mucho años que nos conocemos y por suerte nunca nos atrasamos en el pago“, detalló.

“Giorgio Redaelli”, el negocio de Ricardo en Puerto Madero. (Foto: Google Street View).

Ricardo se queja porque en los supermercados se vende ropa. “Entiendo que los alimentos son esenciales, pero he visto gente probándose prendas y zapatos. Entonces es una contradicción. Mis locales también deberían estar abiertos, tomando todas las medidas de seguridad necesaria, podríamos atender”, concluyó.

Estas tres historias son apenas el reflejo de los que cientos de comerciantes de todo el país están viviendo desde hace más de dos meses. Son todos trabajadores, de distintos rubros, pro con la misma necesidad de volver a trabajar.

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