Un rebote de las monedas emergentes oxigena al peso pese a la “tablita” del BCRAEconomía 

Un rebote de las monedas emergentes oxigena al peso pese a la “tablita” del BCRA


La recuperación del real trajo alivio, pero no altera la tendencia de fondos, advierten los analistas Crédito: Magyp

La sostenida

recuperación que ensayó en la última semana el real

, aunque interrumpida hoy con una baja del 2%,

oxigenó al peso que acumulaba 10 meses resignando competitividad global

y venía alcanzar hace 15 días su mayor apreciación frente a Brasil, principal socio comercial de la Argentina, en 4 años y medio.

El movimiento es un alivio para el Banco Central (BCRA), que se aferró

en medio de la pandemia

a una verdadera “tablita”

al actualizar el dólar mayorista o comercial a un ritmo diario sostenido y previsible de 9 centavos (0,1%) por jornada, lo que lo llevó hoy a subirlo de $68,36 a $68,45, por caso. “Va camino a completar la cuarta semana con el mismo ritmo de ajuste del tipo de cambio. Ciertamente se asemeja a bastante a eso”, observó el operador y analista cambiario Gustavo Quintana, de PR Cambios.

En especial porque la

vuelta de campana

no sólo la ensayó la moneda brasileña (aunque claramente fue quien más fuerte lo hizo), sino que

fue común a muchas monedas emergentes en las últimas dos semanas

(como el peso mexicano, el colombiano, el rublo ruso o la lira turca, por caso) que dejaron de depreciarse y se estabilizaron o ensayaron un rebote frente al dólar estadounidense.

La

idas y vueltas de la competitividad cambiaria argentina

quedan bien reflejadas en el Indice de

Tipo de Cambio Real Multilateral

(ITCRM) que elabora el BCRA. Es un indicador que mide el precio relativo de los bienes y servicios de la economía argentina con respecto al de los de los principales 12 socios comerciales del país, en función del flujo de comercio de manufacturas y que se obtiene a partir de un promedio ponderado de los tipos de cambio reales bilaterales. Por caso, en el índice tiene una incidencia del 30% Brasil, el 20% la zona del Euro, del 15% China, del 13% Estados Unidos y del 4% India y México, en cifras redondas.

Este indicador, al que las fuertes devaluaciones del peso registradas en los últimos dos años lo llevaron a superar los 140 puntos (con “picos” de 143 en septiembre de 2018 o de 141 tras el último salto del dólar a fin de agosto de 2019 previo a la reimplantación del cepo), había llegado a tocar un mínimo de 110 puntos hace sólo 15 días en medio de una devaluación general de monedas contra el dólar que el peso no podía replicar por la rigidez que adoptó la política cambiaria para tratar de impulsar una baja de la tasa de inflación local.

Pero

el cambio de tendencia en el mercado de monedas de las últimas semanas permitió que el ITCRM se recomponga hasta los 114 puntos,

regresando a valores previos al inicio de la cuarentena en general, o que vuelva a ubicarse sobre los 100 puntos, en la medición directa contra Brasil tras haber ensayado un mínimo de 90,4 puntos cuando el dólar alcanzó los 6 reales en el vecino país (ayer cerró a 5,386), nivel que en términos estrictamente cambiarios, había regresado la competitividad de la producción argentina respecto de la del socio del Mercosur a su nivel más bajo en cuatro años y medio.

Los analistas dan la

bienvenida a este inicio de reversión,

pero recuerdan que una “golondrina no hace verano” y advierten que, por si sólo, no alcanza.

“En estos días se vio un pequeño rebote del real. El dólar en Brasil retrocedió 10%. No obstante sigue estando 32% arriba en lo que va del año, mientras que en la Argentina, en el mercado oficial, el tipo de cambio solo subió 12%. Además, si se compara lo que se movió el oficial contra el paralelo la diferencia es más asombrosa todavía, ya que el tipo de cambio blue no solo está captando el efecto de la pandemia (algo que también ocurre en Brasil), sino también la incertidumbre derivada del default. Por todo esto diría que

no hay gran alivio para el peso, que inevitablemente verá una corrección en algún momento del año,

aunque no es la única variable a seguir en términos de competitividad”, explica el economista Iván Carriño, de la consultora IC&A.

Para su colega Guido Lorenzo, de la consultora LCG,

hay un alivio,

pero difícil de percibir “en este contexto dramático a nivel internacional en que el comercio mundial caería más de 20 puntos porcentuales, lo que distorsiona las comparaciones”.

Aún así destaca que

la tendencia del tipo de cambio real multilateral local es a la apreciación.

“Por el momento no genera problemas por la escasa demanda doméstica y mundial”, dice. Sin embargo, para poner las cosas en perspectiva, recuerda que un dólar competitivo “similar al que rigió en tiempos de Lavagna en 2003-2005 y corregido por presión tributaria hoy debería andar por los $95”.

La balanza comercial argentina se mantiene en terreno positivo desde hace 20 meses,

aunque básicamente por la aguda recesión (y su impacto en el nivel de importaciones) más que por el impulso que las devaluaciones dieron a las exportaciones. En el primer cuatrimestre del año la balanza comercial alcanzó un saldo positivo de US$470 millones, aunque las ventas al exterior llevan cuatro meses en baja y aceleraron en abril la caída interanual (-18,9%) respecto a marzo (-15,7%) afectadas tanto por menores envíos en volúmenes (-13% en abril) como por empeoramiento en el precio promedio de los productos exportados (-6,7%).

El mayor golpe proviene el intercambio con Brasil,

ya que en abril las exportaciones argentinas al país vecino cayeron 40,6% con respecto al mismo mes del año anterior (US$908 millones a US$539 millones) mientras las importaciones se hundieron 48,6% (de US$928 millones a US$477 millones), según datos de la consultora Abeced.

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