De arco a arco: del arquero que hizo olvidar a Karius al goleador desconocidoDeportes 

De arco a arco: del arquero que hizo olvidar a Karius al goleador desconocido


Fuente: AP

“Cuando camines a través de una tormenta, mantén la cabeza alta. Y no temas por la oscuridad; Al final de la tormenta encontrarás la luz del sol. Y la dulce y plateada canción de la alondra. Sigue a través del viento. Sigue a través de la lluvia. Aunque tus sueños se rompan en pedazos. Camina, camina, con esperanza en tu corazón. Y nunca caminarás solo, nunca caminarás solo…”

“Camina, camina, con esperanza en tu corazón, Y nunca caminarás solo, Nunca caminarás solo”.

You’ll Never Walk Alone es el himno del corazón. Excede a Liverpool,
el gigante que acaba de lograr la sexta Champions League. Es un himno a la vida. Así lo siente el grupo de gladiadores, que está con la Orejona en la mano, de frente al público, de frente también, a la música más maravillosa. Es una fotografía sublime, es el símbolo del grupo, de la unidad. Pero en esta aventura, detrás de los cracks como Mané, Firmino y Salah, hay dos héroes. Uno impensado: Alisson Becker, el arquero que hizo olvidar los desatinos de Loris Karius, un año atrás. El otro, imposible.

Divock Origi tiene 24 años, nació en Ostende, Bélgica y, la verdad, es un auténtico desconocido en el mundo de la pelota. No fue parte del brillante ciclo en el Mundial de Rusia, lejos de la luz de Hazard y tantas otras estrellas. No es la primera opción de Jürgen Klopp, ni la segunda, ni la tercera. El carismático DT alemán creó la fórmula del triángulo más audaz, con Salah, Firmino y Mané. Fuera de carrera el egipcio y el brasileño, Daniel Sturridge suele ser la carta siguiente. Pero Klopp es un fuera de serie en el arte de la intuición: se inclinó por Origi, el mismo que marcó un gol agónico en un encuentro de cabotaje contra Newcastle, un 3-2 que le permitió seguir con vida en la postergada Premier League. Al final, Liverpool fue subcampeón.

El artillero desconocido es uno de los héroes de Madrid. Ingresó por Firmino y, en el desenlace, resolvió el enigma, con un zurdazo fuera de registro. Tres disparos en la Champions, tres goles. No lo tenía nadie en carpeta. Como en la mágica noche de Anfield. ¿Cómo olvidarlo?

Abrió la historia, cerró la fábula. Es parte de una formación herida, que se nutre del ambiente, de la mística y de la historia. Liverpool deja a un lado a Leo Messi y a Barcelona con jugadores de segundo orden, lesionados el número 7, el número 9, el número 5 (Keita, en el primer encuentro, el exagerado 3-0 de Barcelona) y hasta se despide, el mismo Origi, en una pierna, arropado por los 55.212 espectadores.


Origi mira el cielo tras la conquista del segundo tanto Crédito: DPA

En la casa de Atlético de Madrid lo logra de nuevo. Es el destino.

Fue parte de la selección que viajó a Brasil 2014, marcó un tanto, pero nunca se centró en su figura. Es alto (1,85m), moreno, certero en las alturas y confuso con los pies: tal vez por eso suele ser postergado. Tiene la doble nacionalidad: de Kenia, por su padre, el ex futbolista Mike Origi. No es un goleador que se lleva el mundo por delante: suma 49 en toda su carrera. Esta es su noche. Ni la de Salah (autor del 1-0, de penal), ni la de Firmino: la de un tal Origi.

Pero el goleador no es el único estandarte. Hay otro, el dueño de uno de los pases más caros de la historia de los arqueros. Era lógico: en la final de la Champions pasada, el gigante inglés perdió por 3 a 1 con Real Madrid con dos deslices serios del alemán Loris Karius. Alisson Becker llega, desde Roma, a cambio de 75 millones de euros. Una locura financiera. El brasileño, hábil con las manos y con los pies -una receta que no negocia Klopp-, indispensable en el seleccionado, rumbo a su Copa América, toma nota del gigante: ataja algunas pelotas imposibles.

El crack rosarino debe seguir soñando con su figura: tal vez, en un mes, vuelvan a encontrarse en Brasil. Su cuerpo vuela más aún: es el mismo villano que sufrió Leo Messi una temporada atrás, cuando Barcelona quedó de rodillas en los cuartos de final frente a Roma (luego, eliminado por Liverpool). Barcelona (y Messi y los millones) le había ganado 4-1 a Roma en España. El desquite fue histórico: un 3-0 inolvidable -casi, casi, como esta batalla-, con la certeza de que Allison le contuvo dos remates decisivos a Leo.


Fuente: Reuters

En el desquite, ocurrió lo mismo: dos disparos, bien resueltos por el brasileño, surgido en Inter, de Porto Alegre, de 26 años y con proyección de fama mundial. Barcelona dispuso en total de cinco remates al arco: en todos, se sostuvo por sus manos, implacables en la mágica noche de Anfield y en la histórica noche del Wanda Metropolitano, ante 63272 personas.

Ahora mismo, tapa cinco pelotas claras de gol. Cinco situaciones claras, reales, convertidas en una inspiración de manos y piernas. Alisson es enorme. Como Pratto en River: su exceso de cotización, al final, resultan una baratija.

Liverpool se cita con la historia, una vez más. Por Origi, por Allison y por su mística europea. A esta altura, universal.

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Podría interesarte