El poder y el dinero provocaron una grieta que divide a la Superliga y a la AFADeportes 

El poder y el dinero provocaron una grieta que divide a la Superliga y a la AFA

La disputa por el poder y el dinero es cada vez más virulenta. Con un show mediático de cartas que viajan de la calle Viamonte a Puerto Madero y regresan como un bumerán. Con dirigentes que rosquean en un hotel cinco estrellas y cabildean en las oficinas de la estructura profesional que se encarga de la organización del campeonato. Con reglamentos escritos con la mano y borrados con el codo. Cualquier similitud con la política nacional no es pura coincidencia.

La guerra que protagonizan la AFA y la Superliga dejó de ser fría. Tigre, el equipo sensación, fue el caballito de batalla. Una excusa, a fin de cuentas, que sirvió como disparador de una lucha de intereses en las que hay cuestiones más trascendentales de fondo. Y los clubes, que muestran insatisfacción por los ingresos que reciben del organismo que funciona en la calle Olga Cossettini, empiezan a añorar aquellas viejas prebendas que obtenían de Julio Grondona. A tal punto que hay dirigentes que quieren volver a cobijarse bajo el ala protectora de la casa madre.

Entonces, las discusiones que se llevan adelante por la situación de Tigre, que gira en torno a la clasificación a las copas internacionales y la eliminación de los promedios, son situaciones menores. La realidad es que los clubes están insatisfechos por los ingresos de la TV, quieren ganancias por la implementación del juego online, se quejan por el agujero del calendario regular que, más allá de la Copa Superliga, tendrá un paréntesis de abril hasta agosto, tiran la bronca por el pésimo momento del arbitraje, protestan por la pérdida que representa que una cancha haya visitantes y en la otra, no y lagrimean por el decreto 12/12 (cargas patronales)que derogó el Gobierno. A Mariano Elizondo, CEO de la Superliga, le reconocen una excelente gestión, pero poco volumen político.

De acuerdo. Daniel Angelici y Rodolfo D’Onofrio firmaron la carta de respaldo a la Superliga contra la postura de AFA.

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El libro de quejas es enorme. En la Superliga indican que los números son superadores, que hubo un incremento del 55 por ciento respecto al reparto de dinero de la temporada 2017/2018 a la 2018/2019. Y que a la AFA ingresa el 18 por ciento de los derechos televisivos, unos 900 millones de pesos por año. Además, su tesorería recibe 14 millones por el servicio de los referís, el Tribunal de Disciplina y los gastos administrativos.

El martes a la noche hubo un nuevo capítulo de la pelea entre la AFA y la Superliga. En Puerto Madero, 17 clubes suscribieron una nota en la que la estructura profesional refrendó el Reglamento y su soberanía reglamentaria. La carta rechazó el dictamen que se había emitido hace una semana, el que indicó que Tigre podía jugar la Copa Sudamericana por el noveno puesto obtenido en el campeonato o la Copa Libertadores si su rival en la final de la Copa Superliga terminaba siendo Boca.

River y Boca estuvieron representados por sus presidentes Rodolfo D’Onofrio y Daniel Angelici respectivamente, quienes firmaron el escrito a pesar de sus diferencias. También lo hicieron Racing, Independiente, Huracán, Vélez, Argentinos, Lanús, Unión, Newell’s, Central, Estudiantes, Gimnasia, Atlético Tucumán, Talleres, Aldosivi y Patronato. D’Onofrio fue contundente a la salida de la reunión. “Vine a plantear que la Superliga tenga respaldo y fuerza. Tenemos que prestigiarla. Si no lo hacemos, no vamos a tener la capacidad económica. La AFA debe respetar la autonomía de la Superliga, no podemos vivir de los imprevistos”, dijo.

Los únicos clubes que no firmaron la carta fueron Banfield y Tigre. Lucía Barbuto, presidenta de Banfield, dijo que tenía que hablarlo con su Comisión Directiva y Rodrigo Molinos, vice del club de Victoria, no lo hizo por obvias razones.

La Superliga insiste en que se respeten sus normas y el convenio de colaboración firmado con la AFA, donde recogieron el guante, pero no hablaron públicamente. Se sostienen en su representación ante la Conmebol. Y creen que un cambio de mando en las elecciones nacionales de octubre podrá modificar el panorama. A fin de cuentas, todo es una cuestión política. Y los dirigentes se acomodarán de acuerdo a su conveniencia.

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