Feria del Libro: la lucha feminista ocupará el centro del debateSociedad 

Feria del Libro: la lucha feminista ocupará el centro del debate

A desobedecer, a reclamar, a buscar la identidad propia y a pelear contra el patriarcado. Ese fue el llamado de la antropóloga feminista Rita Segato, que dio el discurso inaugural de la 45° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en la sala Jorge Luis Borges de La Rural.

La exposición, que cerró con un cántico a favor del aborto legal, tuvo siete puntos centrales y un epílogo donde la antropóloga adhirió a varias consignas, como “Abajo el mandato de la masculinidad”, “Sí al aborto legal, seguro y gratuito”, “Ni una trabajadora de prensa menos” y “No al cierre de los bachilleratos populares”. En el centro de la sala, las mujeres integrantes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, encabezadas por Marta Rosemberg y Nina Brugo, mantuvieron sus pañuelos en alto durante la exposición de Segato.

Su discurso se esperaba con grandes expectativas luego de una ceremonia que se desarrolló con mucha tensión. “Últimamente, la realidad supera bastante a la ficción”, dijo al comenzar. Luego agregó que aceptó la “incómoda invitación” gracias a su hijo, que cuando vio la cantidad de gente que la saludaba por la calle le dijo: “Un país donde alguien se hace célebre por pensar es un gran país”.

Rita Segato eligió hablar de la indisciplina con un texto de siete puntos al que tituló “Las virtudes de la desobediencia”. El ensayo feminista también abordó temas como el capitalismo y el eurocentrismo, como algunos de los problemas centrales del mundo actual.

“Una politicidad femenina debe ser pragmática contra viento y marea. Se torna necesario ser pluralista antes de ser feminista. Tener un mundo radicalmente plural como meta histórica porque esa meta no puede ser alcanzada con el patriarcado, el capital y los monoteísmos fundamentalistas. Son monopólicos, regidos por una lógica exclusiva y excluyente y nuestra lógica no es monológica”, destacó en el primer punto del texto.

En un segundo lugar, destacó el peso de la mirada europea. “Es el continente de la neurosis de control y juicio moral”, aseveró. Y explicó que llegó a la conclusión luego de haber escuchado el discurso del escritor Gabriel García Márquez durante la ceremonia de premiación del Nobel de Literatura, que le causó malestar. “En esa época no conocía el eurocentrismo. Con los años entendí que ese malestar se transformó en conciencia de la palabra y de la circulación de la palabra”. Y finalizó: “Europa carece del espejo femenino que permite mirar los ojos propios y de los otros”.

En otro de los puntos abordó la situación de los intelectuales en América Latina en relación al viejo continente. “Me duele saber que un editor de América Latina no tiene las mismas facilidades para circular que uno de Europa. La dictadura persiguió a grandes libreros y destruyó el gran parque editorial que teníamos. (Carlos) Menem terminó el trabajo de una industria editorial que gozaba de gran prestigio en el mundo de habla castellana por su calidad”.

En este punto, también homenajeó a los editores que resistieron y pudieron seguir adelante con sus proyectos y destacó: “Es el campo de las humanidades, con su usina de palabras, el que da forma al futuro de la historia. Es por eso que se encuentran en manos de pocos, pocos que no están aquí. Y es la llave del camino de las humanidades que cierra la puerta de esa circulación planetaria a los conceptos teóricos acuñados en nuestra lengua”.

Al final de su exposición, destacó el rol de la información en los últimos tiempos y recomendó no abandonar el ensayo. “La voz del ensayista es inexorablemente una voz autoral que no se esconde por detrás”, reflexionó.

Por último, llamó a no confundir el “Ni Una Menos” con el “MeToo”. “En nuestra propia desobediencia no nos confundamos. Cada movimiento y cada feminismo solo puede ser construido con los elementos de su propia historia. ‘Ni Una Menos’ es una colonialidad dentro de los movimientos sociales, le habla a la sociedad; el ‘Me Too’ le habla al Estado. Tenemos que trabajar arduamente en las relaciones de poder en los ámbitos de trabajo y estudio para desmontar el orden político patriarcal e inaugurar una nueva era de la historia”.

Entre aplausos, lágrimas y un grito contra el patriarcado, Segato dejó inaugurada una nueva Feria Internacional del Libro, que puso a la lucha feminista en el centro de la escena.

Sector en crisis

Durante la jornada inaugural de la Feria del Libro, la presidenta de la Fundación El Libro, Teresa Garbano, dio un discurso en el que se refirió a la situación del sector editorial. Destacó que durante las jornadas de la feria trabajan 3500 personas y que se realizarán 1300 actividades. Además, en los días previos a la apertura al público, hubo 10 mil editores trabajando en ronda de negocios.

Sin embargo, dejó un sabor amargo al referirse a las cifras que maneja hoy el mundo editorial. “La Feria del Libro está pensada como una fiesta de la cultura, como una promoción de la identidad regional. Pero atraviesa una grave crisis como nunca se ha vivido. No queremos que se interprete como un llanto del sector”, dijo.

Garabano anunció que en 2018 hubo 43 millones de ejemplares producidos. Mientras que en 2015 ese número ascendía a 83 millones. A su vez, señaló que en el primer trimestre de 2019 los números siguen en baja.

En la ceremonia también estuvieron el vicepresidente de la Fundación El Libro, Alejandro Vaccaro; Oche Califa, responsable de la Feria del Libro; e Iolanda Batalle, directora del Instituto Ramón Llull’s, que este año trae a Barcelona como ciudad invitada de honor.

Como representante del gobierno de la Ciudad y del gobierno de la Nación estuvieron Enrique Avogadro y el secretario de Cultura, Pablo Avelluto quien recibió abucheos y palabras de desaprobación durante su intervención. “Voy a hablar hasta que termine. Pueden silbar todo lo que quieran”, respondió. El publico decidió escuchar el discurso dándole las espaldas. Cuando comenzó a hablar, un grupo de docentes de la Cooperativa de Educadores e Investigadores Populares protestaron contra el cierre de los bachilleratos.

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