La verdad: una comedia potente y muy ingeniosaEspectáculos 

La verdad: una comedia potente y muy ingeniosa

La verdad /
Autor: Florian Zeller /
Intérpretes: Juan Minujín, Jorgelina Aruzzi, Héctor Díaz y Valeria Lois /
Escenografía: Jorge Ferrari /
Iluminación: Matías Sendón /
Vestuario: Carla Méndez /
Dirección: Ciro Zorzoli /
Sala: Paseo La Plaza /
Duración: 80 minutos /
Nuestra opinión: muy buena

Considerado por la crítica de su país como uno de los mejores dramaturgos de Francia, Florian Zeller viene construyendo desde 2004, una carrera en ascenso que le ha permitido estrenar sus textos en las capitales más importantes de Occidente. Hace un par de años se lo conoció en Buenos Aires a través de la puesta en escena de El padre. En La verdad, el autor se muestra más proclive a la comedia o al “neovodevil” (donde suele encasillárselo). En la pieza propone un juego intenso estructurado a través de situaciones ligeras, pero sumamente ingeniosas. Un encadenamiento de acontecimientos singulares que parecerían no culminar nunca. Siempre hay algún personaje que tiene una novedosa experiencia para relatar y esto complica la vida de un protagonista que, continuamente en escena, debe ingeniárselas para que su máscara no caiga. Martín es un mentiroso consuetudinario que está casado con Julia y tiene una amante, Ana, esposa de Lorenzo, su mejor amigo. Julia y Lorenzo también son amantes, pero esta historia comenzará a develarse cuando el universo embaucador de Martín lleve la acción a un límite en el que ya no quedan más opciones que empezar a dejar las mentiras de lado.

Zeller es muy astuto en esa instancia. No juzga los procederes de sus personajes. Solo le importa exponerlos. Así sus mundos se mantendrán intactos y si estuvieron a punto de entrar en crisis, salen airosos. Martín no encuentra mejor escape que decir: “Si la gente dejara de mentir de la noche a la mañana, no existiría ninguna pareja en la Tierra”. Las trampas que fueron develadas no hicieron más que revelar que la verdad es muy relativa y el juego puede volver a empezar sin que la culpa afecte la conducta de los individuos. El director Ciro Zorzoli construye un espectáculo potente, divertido. Maneja muy bien los ritmos de esa comedia marcando aquellos momentos superficiales, propios del género, pero que no pueden despreciarse porque terminan proponiendo al público un espacio de reflexión.

El equipo actoral es muy homogéneo. Juan Minujín y Valeria Lois dan vida a una pareja que remarca los momentos en los que parecería desaparecer el límite entre verdad y mentira. Y lo hacen con una picardía extrema. Jorgelina Aruzzi y Héctor Díaz recrean con desparpajo a Ana y a Lorenzo. Dos seres como escapados de un dibujo animado que prefieren desarrollarse dentro de un campo ingenuo, aunque próximo a la locura.

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