De ilusiones se vive: la pulsión de vivir en tiempos cercanos al finalEspectáculos 

De ilusiones se vive: la pulsión de vivir en tiempos cercanos al final


Mantener una ilusión

De ilusiones se vive /
Dramaturgia y dirección: Paula Marrón /
Intérpretes: María de Cousandier y Fausto Guerra /
Escenografía: José Escobar /
Luces: Ricardo Sica /
Teatro: El Camarín de las Musas (Mario Bravo 960) /
Funciones: domingos, a las 20 /
Duración: 60 minutos /
Nuestra opinión: buena

De esas frases teatrales que sabemos todos está la mayúscula de Calderón de la Barca que, al igual que el extendidísimo monólogo del joven Hamlet, se pregunta y duda sobre el ser y la vida. Vacilaciones filosóficas, pero con una potencia tan fuerte que permanecen vigentes siglos y siglos. “¿Qué es la vida?”, se pregunta Segismundo. Un frenesí, una ilusión. Y esa palabra resuena con fuerza en esta nueva propuesta de Paula Marrón que además la dirige.

Un germen de esta obra pudo verse el año pasado en el formato Microteatro -obras de quince minutos para unos pocos espectadores-, creció esta historia y ahora se representa completa en una de las salas de El Camarín de las Musas menos usadas y que al ser un espacio menos convencional y un poco más pequeño le da el plus de la intimidad que esta obra reclama.

Sin duda cuando el espectador entra a la sala sabe que se halla en un hospital. Es que el diseño escenográfico es de José Escobar que ya viene dando muestras de que menos es más, que unos elementos bien elegidos y una paleta de colores precisa alcanzan y sobran para recrear algunos espacios, porque además le dan rienda suelta a la imaginación de la platea. A este espacio se suma un diseño lumínico sensible de Ricardo Sica que logra que ese rincón se vuelva verdaderamente íntimo.

Chela está internada, lleva unos cuantos días y le quedan otros tantos, infinitos para ella que no logra hacer pie en este reducto frío y despersonalizado. Su contacto con el mundo será a través de Armando que le proveerá no solo los insumos necesarios para subsistir ahí, sino una ilusión, ese sentimiento indispensable para quedar prendida a la vida.

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Podría interesarte