Vivían en la calle, Racing les dio una oportunidad y ahora les regaló una vuelta olímpicaDeportes 

Vivían en la calle, Racing les dio una oportunidad y ahora les regaló una vuelta olímpica

En este fútbol argentino raro y sin hinchas visitantes, cada quién festeja donde quiere y puede. El domingo pasado, cuando Marinelli, el arquero de Tigre, dejó una pelota servida y Augusto Solari hizo el gol del campeonato para Racing, Nayla Cesio lo gritó en el club, con sus compañeras de fútbol femenino, y su hermano Lucas, con los suyos.

Después, con el Chacho, Licha, Milito y todos en el Obelisco, vino la fiesta grande. Y para estos dos gemelos de 16 años, un motivo más de felicidad en un momento en el que la vida les empieza a dar recreo después de haberlos puesto a injusta prueba casi desde que nacieron.

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Racing campeón es la alegría que nos faltaba para este año hermoso. Igual la verdadera fiesta se va armar contra Defensa de local cuando estemos en la cancha”, dice Nayla, la más fanática de la Academia de los dos. “Estamos muy ansiosos por ir y, por supuesto, súper contentos”, agrega Lucas.

Los dos juegan en equipos juveniles de futsal de Racing, el club de sus amores. Vivieron en la calle, hospitales y hasta en un auto fundido, durante mucho tiempo. Siempre quisieron ser futbolistas. El club de Avellaneda les dio la oportunidad.

Los hermanos mellizos Lucas y Nayla Cesio juegan futsal en Racing. Tienen 16 años y vivieron casi toda su vida en la calle hasta que Racing los becó.

Tenían tres años cuando a su mamá, Marisa, ellos y un hermano mayor los desalojaron de la casa que alquilaban. Vivieron en Florencio Varela y otros lugares, donde podían. A partir de una nota en Clarín, su historia llegó a oídos de Racing Integrado, el departamento de discapacidad del club, que se apartó de las reglas y les dio una beca.

“Cuando me ofrecieron jugar en Racing pensé en cumplir el sueño de mi abuelo que era llegar a Primera. Fue una alegría inmensa, algo impensado hecho realidad. Empecé en junio de 2016 y Nayla, en octubre de ese año”, recuerda Lucas. Y remarca: “Acá hay mucho compañerismo. Eso favorece mucho”.

Los hermanos mellizos Lucas y Nayla Cesio juegan futsal en Racing. Tienen 16 años y vivieron casi toda su vida en la calle hasta que Racing los becó.

En el club, además de darles la posibilidad de entrenar y progresar a nivel deportivo, los ayudaron con lo económico. “La vida es difícil, sin embargo acá son muy buenos con nosotros. Nos dan una mano en cosas para la casa (actualmente están viviendo en un departamento en Constitución) y eso ayuda mucho. Nos quitan la presión de un montón de situaciones y estamos muy agradecidos”, dice Nayla.

Arquera de futsal alternando primera, reserva y tercera, hace poco fue convocada para la Selección de la AFA, aunque todavía no pudo entrenarse con el equipo nacional porque se está recuperando de una lesión.

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Mi hermana tiene muchas condiciones a nivel futbolístico y encima es súper fanática de la Academia. Ojalá llegue muy lejos”, remarca Lucas.

Además de Lucas y Nayla, Marisa es mamá de Gabriel, de 18, y Briana, de cuatro años. “A mi mamá siempre le voy a agradecer porque nos demostró que se puede. Yo pensaba que no íbamos a salir de lo que nos pasó, que quien nace en lo malo se queda ahí. Pero siempre que la veía me daba esperanza”, dice Nayla.

Los hermanos mellizos Lucas y Nayla Cesio juegan futsal en Racing. Tienen 16 años y vivieron casi toda su vida en la calle hasta que Racing los becó.

“Fue increíble poder mudarnos. Tener un techo, poder invitar a mis amigos a mi casa. Y encima se me dio lo del fútbol que me encantó desde que tenía cuatro años”, agrega, recordando con alegría presente tiempos que eran muy difíciles, en los que conocieron muy pronto la discriminación, el destrato y hasta los insultos.

“Cuando vivíamos en la calle -cuenta Lucas-, yo me ocupaba de ir a recorrer panaderías para buscar comida. Y todos los días sentía discriminación, muchas veces se burlaban de mí porque iba con ropa sucia, me rebajaban. Nos decían que no intentáramos nada porque era inútil, que nunca íbamos a llegar a ningún lado. Por supuesto, estaba también lo opuesto: un montón de gente que muchas veces nos ofreció plata y nos ayudó un montón”.

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No todo es fútbol y Racing. Nayla y Lucas van a la secundaria y piensan en seguir estudiando.

“Seguramente nos anotaremos en Educación física y si tenemos la oportunidad, trataremos de ir creciendo con el fútbol y dedicarnos el ciento pro ciento a esto para poder darles ingresos a la familia. Y mejor si puede ser en Racing. Sería increíble”, afirma ella. En tanto, Lucas remarca: “Me encantaría llegar a Primera pero no es mi prioridad. Por la situación que me tocó vivir pienso primero en mi familia”. Este domingo a las 18.30 van a festejar en el Cilindro. Ya son campeones, lo eran desde antes.

JT

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