La campaña, Carrió y las internas en el Congreso, atentan contra el nuevo códigoPolítica 

La campaña, Carrió y las internas en el Congreso, atentan contra el nuevo código

Es una de las pocas iniciativas que mencionó Mauricio Macri ante la Asamblea Legislativa, viene a paso lento y no tiene expectativas de sanción este año. El proyecto de nuevo Código Penal debe pasar por un Congreso que, en tiempos de pelea electoral y disputas por el poder, está lejos de ser un terreno fértil de acuerdos, y el Gobierno no cuenta con mayorías propias.

Dentro de este desierto de baja actividad, con problemas no sólo entre oficialismo y oposición sino también dentro de bancadas de peso, el Gobierno eligió hacer aterrizar el nuevo Código en el Senado, calculando que tendrá más chances de algún avance, como iniciar el tratamiento en comisiones. En el mejor de los casos, una media sanción en la Cámara Alta antes de fin de año, cuando pase la tensión de las elecciones, y si el resultado de estas trajera alguna clase de estabilidad, lo que también es un interrogante.

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Si ya se preveía un número bajo de sesiones por tratarse de un año electoral, el arranque legislativo no tardó en dejar al desnudo el mal clima político. La semana pasada en Diputados volvió a postergarse el proyecto contra las barras bravas, y el Senado sesionó pero por falta de acuerdo no pudo tratar y pateó para adelante -hay dudas, pero se supone que podría aprobarse este miércoles- el proyecto de Financiamiento de las campañas políticas.

Al nuevo Código Penal lo elaboró una comisión de juristas presidida por el juez de la Casación, Mariano Borinsky. El anteproyecto estuvo listo a comienzos de 2018, pero el Gobierno demoró su envío. Volvió a frenarlo en estas últimas semanas para que la discusión no quedara dominada por la penalización o no del aborto.

La Casa Rosada no podrá achacarle a la oposición si la iniciativa se plancha en este 2019. El jueves pasado unas horas después de que Macri anunciara en el Gabinete el envío del proyecto al Congreso, Elisa Carrió le bajó el pulgar: “No es bueno dictar un Código Penal en época electoral porque las penas serán muy duras. Hay que visitar las cárceles para entender”, tuiteó la líder cívica, duramente enfrentada con el ministro de Justicia, Germán Garavano, cuya área impulsa la ley.

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El Gobierno manda el proyecto por el Senado, una cámara que considera políticamente menos estallada por los conflictos, que Diputados. Espera apelar a la “racionalidad” de senadores como Miguel Pichetto y Rodolfo Urtubey, quienes siguieron el trabajo de la comisión que redactó el anteproyecto. Urtubey preside la bicameral especial de monitoreo e implementación del nuevo Código Procesal Penal, que con impulso de Garavano se sancionó en diciembre. La bicameral se reúne este martes para designar autoridades y Urtubey seguirá al frente. Pero esa bancada que lidera Pichetto también tiene sus severos intríngulis, persisten las divisiones, y tiene senadores sin ningún interés en plena campaña, de aparecer votando con Cambiemos.

Por Diputados ya ingresó el proyecto de Régimen Penal Juvenil, que baja la edad de imputabilidad de los menores a los 15 años. Otra iniciativa del área de la seguridad, que el Gobierno ha elegido para blandir en la campaña. Pero este asunto está en lista de espera en la comisión de Legislación Penal que preside la radical Gabriela Burgos y que quedó empastada por el fracaso, por ahora, del proyecto contra las mafias del fútbol.

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