Emprendedores locales fabrican anteojos irrompibles a un tercio del valor de mercadoEconomía 

Emprendedores locales fabrican anteojos irrompibles a un tercio del valor de mercado

Los hermanos Esteban y Alejandro Cacciavillani nunca fueron a una entrevista laboral, ni tienen experiencia de trabajo en relación de dependencia. Hace 70 años su abuelo abrió una óptica en la Zona Sur del Gran Buenos Aires, en el barrio de Temperley, y ellos decidieron transitar el mismo camino.

Allí comenzó todo. Con entusiasmo y mucha pasión, intentaron encontrar dentro del rubro un producto novedoso, económico, de diseño y pensando, principalmente, en la necesidad de la gente.

Esteban estudió ingeniería técnica mecánica y Alejandro siempre estuvo ligado al mercado de los anteojos. Ambos fueron muy exigentes a la hora de pensar en este nuevo proyecto.

La empresa aspira a alcanzar las 100.000 unidades y duplicar ese número en 2020

A prueba y error, y con varias piedras en el camino, hace un año lograron crear, junto al ingeniero Ricardo Calonge y el publicista Jorge Farall, un producto innovador y único en el mundo: los anteojos “Usual Smartflex”, 100% irrompibles, tecnológicos, económicos, de alta calidad y diseño, aseguran en la empresa.

Los protagonistas de este desarrollo explicaron a BAE Negocios que “además de ser irrompibles, comparándolo con cualquier otro anteojo convencional, su valor llega a ser hasta tres veces más bajo con respecto a lo que hay en el mercado”.

“Para poder fabricar en Argentina y a bajo costo, hay que producir en gran cantidad. Hoy nuestra competencia principal es China pero nosotros corremos con la ventaja de que, además de ser económico, ganamos con la calidad y el diseño”, aseguró Esteban Cacciavillani.

En cuanto a la materia prima que utilizan para fabricar el modelo indestructible, Alejandro Cacciavillani reveló que “entre varios elementos, importamos de Alemania uno de los principales componentes que es sacado de la industria automotriz, de la fabricación de autopartes. Eso lo adaptamos a nuestras necesidades”.

Actualmente los anteojos se venden a través de comercio electrónico, en canales mayoristas y diferentes comercios. El precio al público ronda los $1.500. Ya se distribuyen en toda Argentina, también en Uruguay y aspiran a exportar a todas partes del mundo.

Estiman que la producción en 2019 rondará las 100.000 unidades y proyectan duplicar la cifra en 2020.

En cuanto a su diseño en la línea de marcos para anteojos recetados, además de ser súper livianos y flexibles, son ergonométricos e hipoalergénicos y cuenta con más de 31 colores combinables para adultos y niños.

“Podes comprar un par de anteojos y transcurrido un tiempo te cansas y este diseño te permite cambiar el frente por otro color, lo podes ensamblar vos mismo en tu casa, y armar miles de combinaciones diferentes, sin tener que gastar mucho dinero”, aseguró Jorge Farrall, quien se encarga de la imagen del producto.

En el horizonte

Para la próxima temporada, planean tener armado el modelo para sol y sumar nuevos avances en cuanto al diseño.

Aseguran que para llevar adelante todos estos proyectos están constantemente invirtiendo en nuevas máquinas que funcionan bajo el paraguas de Ingenplast, la fábrica de inyección ubicada en Turdera, que es propiedad de Calonge.

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