Javier Sandomingo: “Es un momento complicado, pero España mantiene su compromiso con la Argentina”Política 

Javier Sandomingo: “Es un momento complicado, pero España mantiene su compromiso con la Argentina”

¿Cómo define el ciclo que marca la visita del Rey Felipe a la Argentina, después de un cambio en las relaciones, y un periodo que empieza a culminar a partir de hoy?

Creo que esta es una etapa más. Una etapa más de unas relaciones que llevan un tiempo siendo excelentes. Como debe ser. Nuestros intereses son complementarios. Tenemos una larga historia compartida. Hay casi medio millón de españoles viviendo en Argentina y hay decenas de miles de argentinos en España y yo creo que es obligación de los gobiernos responder a esas realidades, que van mucho más allá de “inversión sí o inversión no”. Yo suelo mencionar que todos los días hay dos mil personas que viajan de Madrid a Buenos Aires y todos los días dos mil personas que viajan de Buenos Aires a Madrid. Los gobiernos tienen que dar respuesta a esa realidad y me parece que la visita del Rey en este momento, como devolución a la visita de Macri a España en 2017, es un paso más en una relación que es intensa, profunda y muy buena.

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Cuando Macri fue a España el interés por la Argentina florecía. Pero los empresarios decían que la inflación era el problema para invertir. Hoy hay menos interés. ¿Cuál es el problema según le dicen?

En este momento, probablemente sea la inflación. A la inestabilidad cambiaria, últimamente se han añadido las altas tasas de interés. Yo, de todos modos, creo que esas son cosas puntuales. La inflación es un fenómeno que desgraciadamente aquí ocurre con bastante frecuencia. Pero a mí me parece que lo que más importa en el mediano y largo plazo a las empresas, es la previsibilidad y la seguridad jurídica. y en ese sentido nuestras empresas tienen la sensación de que en Argentina se ha avanzado en estos años y eso es bueno. Evidentemente será mejor cuando se contenga la inflación, pero los empresarios igual que todo el mundo saben que eso no es fácil y desgraciadamente no se hace de un día para otro. Argentina parecía que iba bien encaminada porque las tasas de inflación llevaban una tendencia decreciente, pero de repente ocurrió lo que ocurrió y se han disparado otra vez. Nosotros confiamos en que el Gobierno lo más pronto que tarde, consiga controlarlo.

¿Pero no cree que hay una merma del interés por Argentina?

No, no siento una merma, lo que sí me parece es que el entusiasmo se ha ralentizado. Sigue habiendo interés, pero sin urgencia. Me parece que hay una prudencia de esperar a ver cómo evolucionan estas variables, pero sobre la base de que el interés se mantiene, precisamente por lo que decía, porque los empresarios perciben avances en esos temas, que he dicho, de institucionalidad, transparencia, seguridad jurídica, previsibilidad, etcétera. Es un momento complicado, pero España mantiene su compromiso con la Argentina.

En algunos países hay sectores que se mostraron inquietos con la posibilidad de que vuelva el kirchnerismo con las próximas elecciones. ¿Cómo se ve en España?

Yo creo que cada cosa a su tiempo. Evidentemente las empresas, los inversores, siguen con atención, con un punto de preocupación los procesos electorales. Eso ocurre en todas partes porque son siempre una incógnita que no se sabe cómo se va a resolver. De todos modos estamos en unos meses de las elecciones. Ni siquiera está claro quiénes van a ser los candidatos. No digamos ya los candidatos triunfantes. De modo que, de momento, a mí me parece que no están particularmente preocupados. Simplemente lo observan. A las empresas, sobre todo, cuando se llevan bien con un gobierno, pues no les gusta que cambie. Eso pasa en todo el mundo. Pero ahora, la verdad es que cuando los gobiernos cambian, las empresas hacen un esfuerzo por acomodarse.

Macri y el ex jefe de Gobierno Mariano Rajoy armaron una amistad. Con Pedro Sánchez hubo un encuentro en el G20, pero la relación es más fría, con diferencias ideológicas…

La simpatía entre dirigentes, es cuestión de ellos. Yo estoy aquí desde el gobierno anterior en Madrid, y estoy con el de ahora. Francamente, no veo ningún cambio en el clima político de la relación, dejando al margen que efectivamente hay diferencias ideológicas y supongo que también hay diferencias en cuanto a la empatía entre personas, aunque no me consta.

España va a elecciones el 28 de abril. Desde afuera se observa una grieta política importante…

Sí, hay una polarización quizá excesiva, pero esto no es solo un problema nuestro, es un problema de Argentina también. Podemos decir que es un problema actualmente en casi todo el mundo. Ahora se hace política en buena medida sobre la base de la confrontación, la demonización del otro, la descalificación. Tenemos un ejemplo muy claro en un gran país esencial para el funcionamiento del orden internacional, pues ahí también se practica un poco este tipo de política. Nosotros no somos una excepción. Yo creo que habrá que ver qué ocurre después de las elecciones, porque según las encuestas -bueno, todos sabemos también que las encuestas no siempre aciertan-, pero si hacemos caso a lo que dicen las encuestas en España, después de las elecciones hará falta buscar acuerdos y coaliciones, y lograr consensos.

Uno de los escenarios que preocupa es el crecimiento de la extrema derecha, que hoy encarna Vox…

Eso está también por verse. Es verdad que las encuestas sugieren un aumento importante del caudal electoral de Vox, al cual hay quienes consideran un partido de extrema derecha, otros no. Hay para todos los gustos. Vamos a ver cuánto crece realmente a la hora de la verdad. Tuvo un resultado inesperado en Andalucía, muy buen resultado, y vamos a ver lo que ocurre en las elecciones generales (nota: se refiere a las del 28 de abril próximo), a lo mejor los resultados nos sorprenden a todos y resulta que la gente opta por alguna forma de voto útil y al final el resultado de Vox no es tan bueno como algunos anticipan.

¿Qué piensa del proceso de Cataluña?

Es difícil hablar de Cataluña en estos días, porque todo el mundo sabe… (Se refiere al juicio).Yo no tengo opinión y menos cuando los jueces nos dirán lo que ocurrió dentro de unos meses.

Pero yo recuerdo bien que usted estaba a favor de la posición del Ejecutivo sobre la ilegalidad e inconstitucionalidad de la decisión de los independentistas de ir a las urnas…

Ilegal sí, e inconstitucional también. Hasta ahí estoy absolutamente de acuerdo, creo que eso no lo niega nadie, no lo discute nadie y los jueces no se van a pronunciar sobre eso, entiendo. Los jueces se van a pronunciar sobre si los encausados han cometido alguno de los delitos de los que se les acusa, que son rebelión, sedición, desobediencia y malversación.

¿Siente alguna frustración España por la falta de un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea? Recuerdo a Rajoy y Macri insistiendo con que ustedes son la puerta de América latina a dicho continente…

Vamos a ver… Yo creo que va a haber un acuerdo. Es verdad que llevamos hablando de esto hace muchos años, y que ha habido multitud de negociaciones y parece que no se ha llegado a nada. Pero esto no es verdad. Se ha cerrado un acuerdo político, parece que es poca cosa, pero no es poca cosa. El haber cerrado un acuerdo político quiere decir que entre los dos bloques hay una comunidad de valores, una comunidad de principios, e incluso de intereses generales que probablemente en el futuro inmediato sino ahora mismo, les va a permitir actuar conjuntamente en los grandes temas de la agenda internacional. Yo creo que eso es muy importante. También se ha llegado por cierto a un acuerdo sobre cooperación. Y en el tema comercial, poner porcentajes de temas cerrados es siempre arriesgado. Pero hay un porcentaje alto. De modo que daría un 20 o 30 % de uno de los tres pilares que es el acuerdo comercial. Y yo creo que a veces nos olvidamos de la dificultad intrínseca del acuerdo. Es un acuerdo que tiene que poner de acuerdo, valga la redundancia, los intereses de 4 países de este lado, de 28 del otro lado, los intereses de los diferentes sectores económicos de los diferentes países, que no siempre coinciden; por ejemplo, en la Argentina los intereses del sector agropecuario no son los mismos que los del sector industrial. Lo mismo podemos decir de Europa y además la situación es diferente en cada uno de los países. A mí más bien me parece un milagro que con la complejidad y la multiplicidad de intereses que hay que conjugar se haya llegado a donde se ha llegado. Yo no tengo ninguna duda de que se llegará al final.

Está a punto de empezar el Congreso de la Lengua y el acontecimiento no deja de ser espacio para que se vuelva plantear la controversia y la critica hacia una reivindicación de “la Conquista de América”…

Cada uno es libre de ver las cosas como quiere. Yo creo que el Congreso de la Lengua no tiene nada que ver con la conquista ni con la reivindicación de la conquista, ni nadie quiere utilizarlo para reivindicar la conquista. El lema del Congreso es América y el futuro del español. Entonces, de lo que se trata es que escritores, creadores, profesores, de las disciplinas lingüísticas analicen durante unos días… Si alguien, a partir de aquí, quiere hablar de la Conquista, pues bueno, que hable, pero realmente no tiene nada que ver. Yo he leído por ahí cosas que a mí, con todo respeto, me parecen delirantes, como que esto se quiere utilizar para allanar el camino de entrada a las empresas españolas. Me parece muy creativo y muy original, pero francamente me parece que no tiene nada que ver con la realidad. Se trata de reflexionar sobre el idioma que compartimos. Le llamamos español porque empezó allí. Le podríamos llamar castellano también, pero es un idioma que compartimos. Y cuyo futuro se hace todos los días allí, pero también aquí. Y yo me atrevo a decir que casi hoy en día más aquí que allí, y se trata exclusivamente de eso. Ni la conquista ni la autopista para los empresarios españoles tienen nada que ver con esto.

¿Y qué le diría a las feministas que se quejan de que no esté el lenguaje inclusivo en la agenda oficial del Congreso?

Pues no sé por qué no está, consecuentemente no podría decirles nada. Me parece muy bien que se plantee… Estoy seguro de que en el congreso, aunque no esté en la agenda, alguien lo va a plantear, porque es uno de los temas del día.

Un gallego enamorado de América latina

Javier Sandomingo. Foto: Germán García Adrasti

Un grupo de embajadores extranjeros acreditados en la Argentina impuso la tendencia de la diplomacia tuitera. Una forma atrevida de difundir ya no sólo cuestiones de Estado sino parte de sus vidas privadas como parte de una estrategia para tener mayor acercamiento al ciudadano.

El caso de Javier Sandomingo Nuñez es ajeno al fenómeno. “Me parece bien que haya gente que busca formas nuevas para hacer su trabajo. Yo me temo que soy de otra generación. Por supuesto, la Embajada esta en las redes sociales, estamos comunicados. Siendo gallego, soy un poco reservado, y no me gusta el nivel de exposición pública que deriva de las redes sociales”, apunta con una sonrisa irónica quien sin embargo insiste con que las plataformas virtuales son útiles como espacio de difusión. “Hoy se siente que con las redes uno está dando cuenta de su trabajo de manera permanente. Antes uno se iba de España. Ahora uno se va sin irse”.

Con todo, salvo momentos de tensión como el que hubo entre Argentina y España cuando el kirchnerismo le expropió YPF a la petrolera Repsol, los embajadores que llegan de España fluyen en este país como pez en el agua. Es el caso de Sandomingo, quien si bien no eligió a America Latina como destino inicial de su carrera diplomática lleva ya 20 años en destinos diferentes por esta región. Nieto de agricultores, de familia de clase media pero humilde, cuando de muy joven salió de su natal La Coruña, Galicia, rumbeó hacia la Universidad en Santiago de Compostela y después, a Madrid. Para entonces planeaba que su carrera diplomática lo llevara hacia el Africa negra y subsahariana. “Me parecía que América Latina era algo excesivamente cercano a nosotros, entonces poco exótico y poco interesante. Cuando estaba por salir del servicio exterior, los países que más gustaban para trabajar, Mozambique y Senegal, no estaban disponibles y entonces acabé en Costa Rica”, cuenta hoy. Costa Rica no le interesaba, pero paradójicamente fue en Costa Rica donde empezó a enamorarse de la región. En “Latam” pasó por México, Nicaragua, Costa Rica, El Salvador, Honduras y Panamá.

Sandomingo tenía 21 años cuando murió Franco. Es un hombre claramente de la transición de una España muy distinta tras el fin de la dictadura. Recuerda su adolescencia en un país “en desarrollo y “gris” donde se ganaba en promedio en francos, lo que entonces eran mil euros y que al entrar a la Unión Europea y a la unión monetaria el PBI per cápita pasó a ser de más de veinte mil euros. “No viví momentos particularmente amables pero creo que el futuro de mis hijos (tiene uno viviendo en Londres, y otro en París) es difícil. Mi generación es la de una que cree que el consenso es posible. Los pactos de La Moncloa influyeron mucho a mi generación en el sentido de que vemos el consenso (y el diálogo) como la forma más eficaz de abordar los problemas”.

Casado con la ex diplomática neozelandesa Megan Kathleen Adams –a quien le reconoce con alto respeto la decisión de haber abandonado su carrera para acompañarlo- Sandomingo irá este domingo a la noche al Aeroparque para recibir con su colega argentino Ramón Puerta y el canciller Jorge Faurie a los reyes Felipe VI y Letizia, que harán una visita de Estado al país.

Itinerario

El embajador de España Javier Sandomingo, en diálogo con Clarín en vísperas de la visita a la Argentina de los reyes Felipe VI y Letizia
Foto German Garcia Adrasti

​Javier Sandomingo Nuñez nació el 25 de enero 1954 en La Coruña, España. Ingresó a la carrera diplomática en 1980 Actualmente posee el rango de Ministro Plenipotenciario de primera clase. Es Licenciado en Derecho y tiene Diploma de Estudios Internacionales de la Escuela Diplomática de España. Estuvo destinado en Costa Rica, México, Tailandia y Cuba. Fue Cónsul General en Hong-Kong y embajador en Zimbabwe. Entre 2004 y 2008 fue Director General de Política Exterior para Iberoamérica, y entre 2008 y 2011 embajador Perú. De 2011 a 2015 fue embajador–jefe de la Delegación de la Unión Europea en Nicaragua, Costa Rica, El Salvador, Honduras y Panamá. Desde junio de 2017 es el Embajador de España en la República Argentina.

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