Después de Venezuela y sin Messi, la Selección dejó cuatro motivos para preocuparseDeportes 

Después de Venezuela y sin Messi, la Selección dejó cuatro motivos para preocuparse

Gira por España y Marruecos

La mira está puesta en Marruecos y más allá en la Copa América. El equipo dio un paso atrás y las dudas ganan el centro de la escena. 


Lionel Scaloni en el entrenamiento de la Selección Argentina en Madrid. Estte lunes viajan y el martes enfrentan a Marruecos. (Foto: Maxi Failla/Enviado especial).

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No hay demasiado espacio para grandes lamentos. La derrota con Venezuela, dura, inapelable, debe haber marcado a este plantel de bajo perfil, que se ilusiona con tomar la posta y empezar de nuevo. Ahora que el traspié del Wanda -el segundo del ciclo Scaloni en siete encuentros- es historia, surgen al menos cuatro motivos de preocupación de cara a lo que viene. O de inquietud, si se quiere ser más benévolo y menos dramático. Cuatro aspectos en los que la Selección, a menos de tres meses para el debut en la Copa América, deberá poner el foco.

Los futbolistas argentinos se entrenaron en Valdebebas, el centro deportivo del Real Madrid. (Foto: Maxi Failla/Enviado especial).

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  • 1.- El caso Messi. Que haya vuelto a la Selección después de casi nueve meses, condujera al equipo con pinceladas de su talento aun lejos de su plenitud física, y se fuera a la mañana siguiente por la puerta de atrás, manteniendo un mutismo que arrancó antes de la debacle con Francia en Kazán, también habla de problemas de liderazgo que exceden lo futbolístico. Messi persistió en su costumbre -justificada en una molestia crónica- de dar el presente en el primer partido y pegar el faltazo en el segundo. Y es cierto que en la noche de Madrid se hizo cargo de la conducción y a su ritmo la Selección empujó en el segundo tiempo como para quedar a tiro del empate. Pero del capitán se esperaba, además de su fútbol indiscutible, algún gesto público que no apareció pos Mundial y que sigue sin aparecer. Como un buen cirujano, llega, saca el instrumental, hace lo que tiene que hacer, se sube al avión y se va. Demasiado lo veneran colegas que anteponen la idolatría, desde ya que justificada, al intento de verlo como un compañero, excelso y famoso pero compañero al fin. No se advierte, ni en el campo ni por lo que se cuenta tampoco en la convivencia, la presencia de un líder, un motivador, un caudillo, un referente. No lo fue y no lo será. Es hora de aceptarlo, de pedirle que siga jugando como siempre, como no juega nadie, y de armar un equipo que lo cobije y lo libere.
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  • 2.- El factor Scaloni. No es momento de discutir si es el nombre apropiado para este momento o si lo avalan los antecedentes. Lionel Scaloni es el director técnico confirmado hasta la Copa América inclusive, y más allá de los saludables enunciados del arranque de su ciclo, traducidos en la convocatoria de un grupo nuevo con futbolistas de valía, resulta evidente que la excursión madrileña deja enormes signos de interrogación que parten desde la conducción. Porque se puede estar o no de acuerdo con una idea, con un planteo inicial o con la elección de los apellidos que lo llevarán adelante. Lo que se hace difícil de entender es la distancia que medió entre lo que el DT tenía en la cabeza en los días previos (un 4-4-2 o un 4-3-3) y lo que terminó eligiendo: un 4-3-3 enunciado en la rueda de prensa previa que mutó en 3-4-3 en cuanto arrancó el partido y de nuevo en 4-3-3 al cuarto de hora de juego, con jugadores ubicados en posiciones por demás infrecuentes. ¿A qué jugó la Selección? Costó tanto ver a Mercado de último hombre como a Tagliafico de volante por izquierda, a Lisandro Martínez como improvisado “3” o a Blanco de wing derecho. Una confusión que partió desde el banco, se convirtió en desorientación adentro y terminó siendo presa fácil de un equipo que, ese sí, tenía las cosas claras. ¿De verdad aspiraba a recuperar la pelota, el mayor tesoro en el fútbol, con un único volante defensivo que además no tiene “quitar y raspar” en su ADN? Y algo más: las primeras reacciones de Scaloni pos derrota, debe decirse, no fueron las mejores: achacar la caída no a la elección del sistema de juego (toda suya) sino a una cuestión de actitud (los intérpretes) debe haber hecho algún ruido entre los futbolistas. Tanto ruido como el resultado. ¿Dejará huellas? Toda una incógnita.

César Menotti, Director General de Selecciones Nacionales, no viajó con el equipo de Scaloni. (Foto: AFP/Ronaldo Schemidt).

  • 3.- ¿Y el Director de Selecciones? ¿Alguien sabe más de todo este asunto que César Luis Menotti? Sin embargo, da la sensación de que el ex DT de la Selección está parado en el borde de la pileta, con el traje de baño puesto, y no se anima a tirarse aunque sea a nadar junto al que le cuesta. A llevarlo de la mano al otro borde. Insiste en respaldar a Scaloni, pero prefiere hablar de grandes proyectos, del valor de cuidar al jugador, de la riqueza del fútbol argentino, en lugar de tomarse un vuelo a Madrid y arrimarse al lugar de los hechos. No para dirigir, desde ya, pero al menos para poner un manto de cordura cuando se pierde la brújula. ¿Que no son partidos sino compromisos comerciales? Es lo que hay, César. La AFA necesita dinero y son los tiempos que corren.

Paulo Dybala de celeste y blanco. ¿Jugará ante Marruecos? (Foto: Maxi Failla/Enviado especial).

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  • 4.- Cuestión de nombres. Se convocaron ocho arqueros y no se sabe quién es el titular. Se eligen futbolistas con buen manejo de pelota pero se los termina convirtiendo en asistentes, y no en compadres, del mejor de todos. Y está el emblemático caso del centroforward: tiene todo el derecho el DT a escoger a Mauro Icardi por sobre Sergio Agüero. Pero si uno está afuera porque no juega en su club, y el otro es bien valorado por el cuerpo técnico al punto de que podría estar en Brasil, no se explica su ausencia., ¿Que es momento de pruebas y no de búsqueda de resultados? Querrá decir entonces que el traspié con Venezuela no hará olas. Y no parece el caso. Haber llamado a 54 futbolistas y no encontrar un once confiable sugiere problemas en quien llama y falta de confiabilidad en quien es llamado. O las dos cosas.

JCh.

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