Con La Rioja y Río Negro, la Corte no juega sólo un partido electoralPolítica 

Con La Rioja y Río Negro, la Corte no juega sólo un partido electoral

Las decisiones que anunciará este viernes la Corte Suprema tendrán consecuencias irreversibles en la vida institucional de dos provincias: La Rioja y Río Negro. En los dos casos -según indican los sondeos previos sobre las decisiones de los jueces- se impediría que los gobernadores actuales, Sergio Casas y Alberto Weretilneck, puedan presentarse a una nueva campaña para la reelección.

La primera lectura política no tiene demasiadas vueltas. En el caso de La Rioja, el perjudicado será uno de los gobernadores del peronismo federal -lo cual le dará alguna chance al radical Julio Martínez de pelear por la gobernación- mientras que en Río Negro el perdedor será un aliado de la Casa Rosada que, con su salida, dejará el camino casi libre al kirchnerista Martín Soria para las elecciones que se harán el 7 de abril, siempre y cuando Weretilneck no defina una postergación de la votación por 30 días para ensayar algún plan alternativo.

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Pero en las definiciones de la Corte, como siempre, las primeras lecturas pueden quedarse cortas. En el acuerdo de este viernes también se jugarán diferentes interpretaciones jurídicas y, sobre todo, visiones sobre la naturaleza que debe tener el tribunal.

Carlos Rosenkrantz sostiene que la Corte Suprema no debe intervenir en cuestiones que pueden resolver los máximos tribunales de las provincias salvo que se trate de un caso en el que exista un “apartamiento ostensible del unívoco sentido de la constitución local”. Es decir, considera que la Corte nacional debe intervenir sólo si hay violaciones flagrantes a las constituciones provinciales, aunque hayan sido aceptadas por el tribunal más alto de ese distrito.

El Presidente de la Corte cree que ese fue el caso de La Rioja, ya que el referendo para habilitar una reelección que estaba prohibida no fue convocado en el turno de la próxima elección general, como manda la constitución provincial.

Cerca de ese magistrado argumentan que, en cambio, el artículo referido a la reelección en la constitución rionegrina es opinable cuando se lo aplica al caso de Weretilneck, ya que su situación no configura una prohibición específica, ya que no intercambió el cargo “recíprocamente” con su antecesor Carlos Soria, asesinado veinte días después de asumir como gobernador. El criterio de Rosenkrantz es que, al habilitar una nueva reelección del gobernador, el tribunal supremo rionegrino no incurrió en un “apartamiento ostensible” de las normas y que por eso la Corte Suprema debe apartarse del caso. Esa idea no es la mayoritaria en el tribunal por estas horas: todo indica que Rosenkrantz quedará enfrentado en este caso -y una vez más- a sus colegas.

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