Músicos por músicos: Elton John y Lana del ReyEspectáculos 

Músicos por músicos: Elton John y Lana del Rey


Lana del Rey visita a Elton John en su casa de Beverly Hills para conversar de meditación, Los Ángeles en los 70, escribir canciones y sobre cómo el mejor personaje es no tener ningún personaje Fuente: RollingStone – Crédito: Ryan McGinley

Lana del Rey está sentada frente a
Elton John en la cocina de su casa de Beverly Hills, donde está a punto de hablar con su héroe musical. Pero hay un problema. “Un momento, ¡mis apuntes!”, dice. “¡Tengo 13 páginas! ¿Dónde está mi cartera?”. Elton llama a un empleado en busca de ayuda, pero Del Rey salta de su silla y sale de la casa hacia su pickup, una Chevy Colorado negra con una luz rota. Un par de minutos después, vuelve con una pila de hojas.

Del Rey es una de las estrellas más enigmáticas de la música, alguien cuya presencia puede intimidar a otros artistas. (“Me encanta Lana”, le dijo hace poco Billie Eilish a Howard Stern. “En su presencia, yo me transformo en una beba toda débil y chiquita”). Pero hoy no hay ninguna evidencia de esa personalidad misteriosa: Del Rey está animada, graciosa, e incluso algo inquieta. “¡Bueno!”, dice Elton cuando entra ella a la sorprendentemente hogareña casa del británico, repleta de obras de pop art, una alfombra con rayas estilo cebra y espejos en las paredes. “Estuve escuchando tu disco toda la mañana”, le dice cuando se abrazan. “Es genial. Número Tres en Billboard, 108.000 copias vendidas. ¡Felicitaciones!”. Del Rey estalla. “Dios mío, te sabés mis estadísticas”, dice riéndose. “Oh”, dice Elton. “Yo lo sé todo”.

Elton se refiere a
Norman Fucking Rockwell!, el quinto disco de Del Rey. Tras ocho años en Nueva York, ella se mudó a L.A. y empezó a trabajar con el productor Jack Antonoff. Eso cambió radicalmente su sonido. Del Rey forja su propia visión oscuramente atractiva del sueño californiano, cantando acerca de escuchar a Crosby, Stills y Nash en fiestas en casas, y de cuando se enamoró de “un poeta que se odiaba a sí mismo, un sabelotodo de Lauren Canyon”. Elton dice que su último disco le recuerda a la época en la que él llegó a Los Ángeles, en 1970: “Ibas en un descapotable, escuchando a Joni Mitchell, a Jackson Browne, a James Taylor. Era una época simplemente mágica”.

Elton recuerda ese período en su nueva autobiografía, Me, donde relata desde su infancia difícil hasta sus batallas con las adicciones, con historias tras bambalinas sobre todo el mundo, desde la princesa Diana hasta Elvis. Él considera el libro como un complemento de otros dos proyectos retrospectivos: el musical cinematográfico
Rocketman, de 2019, y su Farewell Yellow Brick Road Tour, de tres años de duración, que quizás acabe siendo una de las giras con mayor recaudación de la historia. Ayer tocó en Anaheim, California, y tiene otro show esta noche aquí. “Lo estoy disfrutando mucho”, dice. “Si no lo disfrutara, sería demasiado tiempo para hacer algo que no te gusta. Hay algo en el público estadounidense. Son más efusivos. Más volados”.

Antes de que empiece la entrevista, Elton se disculpa y se pone un traje rojo, blanco y azul y se calza unos anteojos espejados -su vestuario para el show-. “Oh, ¡qué lindo!”, le dice Lana cuando entra a la cocina. “¿Te puedo sacar una foto para mi mesita de luz?”, pregunta. “Seguro”, dice Elton, y se sienta, cruza los brazos, y sonríe para la cámara. “Yo sé que es un poco raro”, dice Lana, “pero se la quiero sacar igual”.


Elton John y Lana del Rey en la tapa de la edición de diciembre de Rolling Stone

LANA Leí tu libro. Me hizo acordar a cuando leí
Chronicles, de Bob Dylan, o
The Mayor of MacDougal Street [de Dave Van Ronk], y pensé: “Oh, así es como se hace. Así es como se va desde donde estoy hacia donde quiero ir”. Fue divertido de leer porque todo el mundo me pregunta: “Bueno, ¿cómo se hace?”. Y yo les digo: “Bueno, tocás en todas partes, sin dinero, con cualquiera que te lo pida, y hacés todo lo que puedas”.

ELTON Exactamente. Y te encanta. Y no te importa que no haya palta.

LANA Casi que eso te gusta.

ELTON Cuando recuerdo la época en la que me daban 15 libras por semana, tocando un montón de recitales, no sé cómo hacíamos, pero era lo más divertido del mundo. Fue el mejor momento de mi vida. Yo deseaba estar en un grupo más prestigioso. Pero cuando empecé a tener éxito, me pude apoyar en todas esas experiencias. Yo tocaba con gente como Patti LaBelle y Major Lance. Verlos me enseñó mucho. Tenés que tener un momento en el que salís en una van a tocar en clubes de mierda. La gente que no atraviesa esos momentos de mierda después no agradece lo que consigue, y al poco tiempo se desvanece.

LANA Estoy de acuerdo.

ELTON Pero, escuchame, se sobrevive. Vos superaste esa cosa horrible que pasó en
Saturday Night Live [en 2012]. Para alguien como yo, eso fue terrible de ver, que crucificaran tanto a alguien. Lo vi, ¡y no estuvo tan mal!

LANA ¡No fue terrible!

ELTON No fue para nada terrible. No sé qué estaba pasando en ese momento, ¿pero dónde estaba el movimiento #MeToo?

LANA Bueno, lo dijiste vos, no yo.

ELTON Esa fue la primera vez que hablé con vos. Te llamé y dije: “Mirá, quiero ofrecerte mi ayuda. Yo sé que vos estás tranquila, pero te lo digo igual: no le prestes atención a esa gente”. A la mayoría de la gente, esa experiencia la habría devastado. Fue un ataque intolerable.

LANA Lo raro es que fue una de las pocas noches de mi vida en la que no estaba nerviosa tocando. Me acuerdo de la intención que yo tenía. Al recordarlo, quizás tenía un estilo de actuación más excéntrico. Estaba pensando en Maria Callas, o alguien más oscuro.

ELTON Eras una artista aún muy joven. No tendrías que haber estado en esa posición tan temprano en tu carrera.

LANA Lo gracioso es que hacía un año que yo tocaba en estadios con entradas agotadas. Así fue como el tipo que lo dirige se enteró de mí, porque pensó: “Esto es raro. Esta chica está llenando estadios, y solo tiene dos canciones”.

ELTON Te recuperaste de una paliza tremenda. Estoy seguro de que fue un gran trauma. Pero también te dio mucha resistencia. Y yo no creo que haya sido un error muy grande. Yo vi a Ashlee Simpson y, bueno, ese sí fue un error. Eso es gracioso. No para ella, claro, pero es muy gracioso de ver.

LANA ¡No me estoy riendo!

ELTON Bueno. En cuanto a tu disco, lo que noté de
Norman Rockwell es que tiene una cadencia muy natural. No creo que hayas hecho otro disco con un ritmo tan natural. Esta mañana lo estuve escuchando. Y vino David y dijo: “Este es el tipo de disco que te gusta para siempre”. No creo haber escuchado un disco así en mucho tiempo. Tiene su propia atmósfera. ¿Cómo elegiste el título?

LANA No era un título que estuviera flotando en mi éter, ni en mi futuro cercano. Pero creo que Jack [Antonoff] fue un poco mi Bernie [Taupin, el letrista de Elton] en esa situación. No es que yo siempre esté tratando de evaluar el estado del sueño americano, ni mi versión de las casitas separadas por verjas blancas, pero sí hubo una suerte de versión de lo que sentíamos que estaba pasando en la cultura.

ELTON Irónicamente, la música que creaste se ajusta a la imagen de un cuadro de Norman Rockwell. Podrías haber cantado estas canciones en los 50. Son canciones atemporales. Es el tipo de disco que podría cantar Sarah Vaughan, o Dinah Washington. Son canciones de cantantes.

LANA Muchas gracias. Es tan así que ahora, en los ensayos, prepararme para shows más grandes es algo estresante, porque lo que compuse tiene un estilo muy diferente de lo que yo venía tocando desde hacía, no sé, 10 años. Pienso: “Creo que tengo que hacer el show de manera totalmente diferente”.

ELTON Vas a tener que pensarlo. Porque si tocás muchas de estas canciones… Tocar un show en vivo, yo siempre pienso, es como tener sexo. Empezás todo estridente, después bajás la velocidad, y después volvés a subir hasta un clímax.

LANA Yo empiezo al revés, para bien o mal. [Risas] ¡A fuego lento!

ELTON ¿Cuán grande es la banda?

LANA Era de cuatro miembros, y ahora de tres. Y tengo dos chicas que hacen voces de acompañamiento, y hacen algunos movimientos estilo grupo de chicas de los 60.

ELTON Es bastante tentador hacer el disco entero de principio a fin.

LANA Eso quizás sería mejor que tratar de que encajen con canciones de hace 10 años.

ELTON Creo que algunas de esas canciones podrían encajar, si las hacés bien. El error que yo cometí cuando toqué en el estadio de Wembley en 1975; llevé a los Eagles a Inglaterra por primera vez. Eran ellos, los Beach Boys, Chaka Khan. Toqué el disco
Captain Fantastic de principio a fin, por primera vez en vivo. Y a la quinta canción, podías escuchar que la gente se quería suicidar.

LANA ¡Oh, no!

ELTON Es horrible. Después llegás a la sexta canción y vos mismo decís: “¡Me quiero ir!”.

LANA “¡Tocá los hits!”

ELTON El disco, además, es muy simple. Casi no tiene arreglos. Piano, batería y guitarras. Y algunos sintes por ahí. Y hay un arreglo de vientos hermoso.

LANA Creo que era un mellotron. Suena casi como un viento español, pero no es. Le decimos “el sonido Norman”.

ELTON El mellotron es un instrumento enormemente infravalorado. Me alegra mucho que esté disfrutando de un renacimiento. Me crié en una época en la que los Moody Blues introdujeron el mellotron. No habías sampleos ni nada parecido. Yo lo único que tenía era un órgano Farfisa.

LANA Justo acabo de ver a los Moody Blues en el Bowl. Para mí están ahí arriba. Dicho sea de paso, todo el mundo esperó una hora y 40 minutos a que tocaran “Nights in White Satin”. Estábamos todos [hace el gesto de mirar el reloj]…

ELTON Bueno, obviamente la tienen que dejar para el final. ¿Ya tenías las canciones compuestas antes de entrar al estudio?

LANA Solo tenía una canción completamente terminada. El resto, creo, lo hicimos en el estudio, que es algo que no había hecho antes. Creo que lo mejor se grabó en tres semanas.

ELTON Nunca se sabe. El estudio es una lotería absoluta. Por eso es importante para vos haber tenido a Jack, porque tenés que contar con otro par de oídos musicales. No solo oídos técnicos. En todas las producciones de Jack, podés darte cuenta de lo que él agrega. Yo no entiendo a la gente que despide a sus productores después de un disco bueno. Duffy, con Bernard Butler, es un gran ejemplo.

LANA ¿Duffy, la cantante rubia? ¿Qué pasó con ella?

ELTON Bueno, hizo ese primer disco, que estaba buenísimo, y después despidió a su productor, y fue un desastre. Si te fijás en los artistas importantes que mantienen a sus productores: Springsteen, los Beatles, los Stones, yo, te das cuenta de que es realmente importante. Es como la moda. ¿Por qué la moda tiene que cambiar cada cinco minutos? No es así. Ese deseo constante de algo nuevo.

LANA Hablando de tu carrera: vos a los tres años ya estabas tocando. Hay un elemento de prodigio.

ELTON Sí, pero yo tocaba de oído, porque me encantaba.

LANA Sí, pero mucha gente no puede tocar y cantar. Yo no puedo tocar la guitarra y cantar al mismo tiempo.

ELTON Y yo soy terrible con las letras. La gente me dice: “Oh, Dios mío, deberías poder escribir una letra, sos muy ampuloso, sos muy inteligente”. Y es un insulto a la gente que escribe letras, porque yo no puedo, simplemente. Me encanta tener la obra escrita de Bernie en una página. Yo no tengo idea de lo que me va a dar, y después me llega la historia, y yo me enciendo. Es como escuchar una obra de teatro en la radio, cuando eras chico; en tu mente se enciende tu propia visión, y es increíble. Cuando componés una canción, en ese momento es la mejor canción que jamás hayas hecho. Es como dar a luz a un bebé.

LANA Yo soy igual, pienso en las canciones como en hijos. Si hay un disco que no le gusta a la gente, no pienso en mí. Me siento mal por la música.

ELTON Exactamente.

LANA Cuando estabas buscando la melodía para “Your Song”, ¿supiste de inmediato que esa tenía que ser la melodía del estribillo? ¿Te acordás de ese momento?

ELTON No tengo melodías hasta que no tengo un acorde. Esa está en Mi bemol, así que empecé con un acorde de Mi bemol, y me mandé. Así ocurre con Bernie. Fue una conexión de acordes mágica. Y después se armó, y dije: “¡Dios mío!”.

LANA ¿Es verdad que tu mamá y tu abuela estaban en la misma casa, como en la película?

ELTON Mi abuela, no. Mi mamá, sí. Era un departamento chiquito. Teníamos una cocina, un living con un piano, y Bernie escribía en la habitación.

LANA ¡Qué lindo! En la película, cuando cantás: “Tus ojos son los más dulces que haya visto”, ¿de verdad miraste a Bernie así?

ELTON Probablemente. Él no estaba en la sala, pero…

LANA Pero en esa época, esos eran los ojos más lindos que hubieras visto.

ELTON Sí, él era mi amigo. Era el hermano que nunca tuve. Éramos almas gemelas. Hacíamos todo juntos. Íbamos juntos al cine, al pub. Todo juntos.

LANA Eso es muy especial.

ELTON Fue la época más alegre de mi vida. Y después tener éxito, y tener a alguien con quien compartirlo es algo tan lindo. Cuando vi la película en Cannes, cuando él entra en el tratamiento, y yo estoy limpiando el piso… Me quebré. Porque él me vino a ver durante el tratamiento.

LANA Es interesante: en tu libro, cuando hablás de la fiesta en lo de Cass Elliot, de Mamas and de Papas, y que ahí estaban Crosby, Stills, Nash, Young, Joni. Ahora no están en el Canyon, pero yo siento mucha conexión con ese mundo de cantautores. Y mis amigas mujeres, como Weyes Blood o Zella Day, o varones como Father John o Jonathan Wilson, están haciendo discos-discos. Y mucha gente con la que hablo está haciendo discos más largos… Cuando hablabas de las primeras giras, te podías cruzar a los Stones tomando un whisky en alguna parte. Yo veo algo parecido a eso acá. Estuve en Nueva York ocho años, pero los Strokes ya se habían ido. No había mucha camaradería. Hay mucha música acá. Podría llamar un par de amigos y que vengan a tocar.

ELTON Creo que ese modelo del que estás hablando -principios de los 70, fines de los 60, en Los Ángeles- era uno en el que la música era tan buena que no podías equivocarte. Yo llegué acá cuando empezaba la radio FM en estéreo. Antes de eso, solo había radio AM, y no parabas de escuchar los mismos temas. Cuando apareció la FM, empezaron a aparecer un montón de radios, y podías escuchar a alguien como Frank Zappa, Hot Rats, al lado de Ray Charles o Zeppelin. Era genial, porque la gente experimentaba. Usaban a Ravi Shankar. Miles Davis estaba interesándose por el funk. Wendy Carlos estaba haciendo Switched-On Bach. Era un momento genial, de “todo vale”. Además, escucharlo en la radio, en lugar de tener que escuchar pop todo el tiempo, era jodidamente increíble.

LANA Quería preguntarte: ¿pensás que podría haber un renacimiento de esa sensación de estar juntos, de comunidad, de algo super diferente, en el rock de hoy en día?

ELTON Ojalá. Sería fantástico. Pero no creo que haya músicos tan buenos ahora como en esa época. Estamos hablando de los mejores. Además, todo pasa por la época, las drogas que había disponibles, la sensación de comunidad, de amor y de estar juntos. Creo que todo eso contribuía. Creo que lo que hicieron Pro Tools y esas cosas es que le sacaron el talento musical a la gente, y la gente empezó a hacer discos en sus casas en lugar de juntos en un bar. En Nashville no ves eso. Tenés gente tocando junta todo el tiempo. Y quizás acá también. Yo hago cuatro programas de radio por mes; me siento a escuchar todo lo que me mandan, y muchas cosas fueron compuestas en una habitación. El 90 por ciento de las veces es horrible. Sería mucho mejor con una banda. Las chicas de Nashville, Brandi Carlile o Maren Morris, las Highwomen… Esas chicas sí que tienen una misión.

LANA Necesito escuchar eso.

ELTON Son chicas fantásticas. Vos, Billie Eilish, Kacey Musgraves; las que marcan el camino son las mujeres. Están escribiendo sobre sus vidas. Eso es lo que me conmueve. Hay pocos cantantes varones que me conmuevan. Sam Fender es mi preferido entre los hombres.

LANA Me encanta eso.

¿Qué tiene L.A. que la convierta en un telón de fondo para la música más evocadora?

LANA Creo que lo podría resumir en una palabra: sol. Todos los días son perfectos.

ELTON Es hermoso estar acá [incluso] en enero, y funciona muy bien para hacer música. Es lo que pienso. Cuando llegué, entendí todo. Se ve como suena.

LANA ¡Eso!

ELTON Pero también me gusta el misterio. Mis canciones preferidas son las más tristes, probablemente. Podría escuchar a Leonard Cohen en loop. Tus canciones no son para nada miserables, pero evocan un pathos que hay adentro tuyo. Quizás también hay algo de tristeza, algo de melancolía, algo de nostalgia. Eso es lo que me encanta. Me encanta sentarme a llorar. Si algo me hace llorar, siento que estoy pasando un buen momento. ¿Estoy loco?

LANA ¡No! Es decir, a mí me encanta Leonard Cohen. Pero yo evito escuchar a gente como Elliott Smith, porque eso es simplemente demasiado.

ELTON Puede ser un acorde, o dos acordes. Siempre y cuando te haga sentir algo.

Lana, ¿cuándo te diste cuenta de que tenías que ser compositora?

LANA Cuando era muy joven yo siempre pensé que lo haría. Pero después, cuando entré en la universidad, pensé que definitivamente no lo haría. Y luego, tras un año anotada en la escuela de negocios [Del Rey fue a Fordham], volví a hacerlo.

¿Qué pasó?

LANA Después del primer año, leí Piensa y hazte rico, de Napoleon Hill. No trataba necesariamente sobre el dinero. Pero él decía que había que quemar todos los puentes, excepto el puente que te llevaba a tu mayor deseo. Y yo pensé: “Mi mayor deseo es cantar”. Así que me cambié a filosofía, porque me dijeron que nunca iba a conseguir trabajo de eso [risas].

ELTON ¡A todos nos dijeron eso!

LANA Así que pensé: “Bueno, entonces cuando me gradúe voy a ser cantante”.

ELTON Eso fue lo más importante en mi vida, tener la intuición. Es algo que viene de adentro tuyo. Un regalo de Dios, o como lo quieras llamar. Cuando yo decidí dejar la banda [Elton dejó Bluesology en 1967], lo mejor era tener algo a lo que aferrarme, pero pensé: “Voy a responder a este anuncio donde buscan cantautores”. Yo solo había compuesto un par de canciones, y era bastante gordito. No tenía nada de autoestima, pero igual fui, porque cualquier cosa es mejor que tocar para gente que no está interesada en lo que vos tocás.

Y el sobre que agarré [en Liberty Records] -había muchísimos sobres, podría haber agarrado cualquiera- era el de Bernie. Qué raro, ¿no? Eso me pasó cinco o seis veces en mi vida, situaciones en las que tuve una corazonada: “Tengo que hacer algo”.

LANA Qué testamento acerca de cerrar una puerta por completo. Me hace querer hacerte una pregunta graciosa. ¿Meditás?

ELTON No. Soy demasiado inquieto, no puedo meditar. Mi esposo David medita todo el tiempo.

LANA Yo tengo un trastorno de hiperactividad con déficit de atención. No es algo que se note, pero no me puedo quedar quieta. Pero lo que más me gusta es mezclar ansiedad anticipatoria con una búsqueda interior.

¿Qué es ansiedad anticipatoria?

LANA Como lo que dijo [Elton], estar siempre buscando lo nuevo. A mí me parecía una buena idea combinar eso con un poco de meditación. Y después, de repente, estás haciendo algo que no sabías que estaba ahí. Y después sacás un disco que suena como el de muchas otras personas y decís: “Oh, wow. Estábamos en la misma onda”. Me encanta esa combinación. Y a mí nunca me gustó quedarme quieta.

ELTON Si seguís con esa mentalidad, siempre vas a producir cosas con sustancia. Y la sorpresa es el mejor elemento de la vida.

LANA Y con sustancia propia, que para mí es lo más valioso.

ELTON Hace diez años, nunca pensé que iba a despedirme de las giras. Pero en esa época yo no tenía familia, y ahora es lo que más amo en el mundo [Elton y David Furnish tienen dos hijos, Elijah y Zachary, de seis y ocho años]. Viajo desde los 16. Mi vida fue muy desestructurada. Si no hubiéramos tenido hijos, David y yo habríamos sido dos hombres gay ricos viajando por el mundo, pero ¿con qué propósito? El propósito, ahora, es asegurarnos de que nuestros muchachos tengan la mejor educación, las mejores oportunidades para hacer cosas y, sobre todo, que estén rodeados de amor. Y que se diviertan. Porque vaya si nos divertimos con ellos.

LANA Eso es parte de ese conocimiento intuitivo. Me encanta la última página de tu libro: “Bueno, ¿qué voy a hacer ahora?… Voy a ser, bueno, lo más normal que pueda”. Para alguien que viene de un lugar más caótico y excéntrico, creo que es lo más lindo que podés pedir.

ELTON De eso se trata la vida, es brillante. Si estás dispuesto a aceptar que la vida va a cambiar, y podés fluir con eso, siempre va a ser algo brillante.

Elton, en Rocketman
, vos dejaste en claro que debías matar a Reginald Dwight para transformarte en Elton John. Pero Lana, vos hace poco tuiteaste: “Nunca tuve un personaje. Nunca necesité uno”. ¿Qué querías decir?

LANA Eso es lo que creo, que nunca tuve un personaje. Yo creo que si me levanto el pelo, se termina todo. Es decir, me gusta vestirme y todo eso, pero nadie dijo que Elton John era una persona diferente de Reg [Dwight], ni nada parecido. El hecho de que use un negligé para tocar en vivo, o tacos altos, no significa que necesite un personaje. Voy al parque a pasear al perro, o voy a Valvoline y le cargo nafta al auto, y no finjo otra cosa.

Aun así, hay mucha mística alrededor tuyo. A diferencia de la mayoría de las estrellas de pop, nadie sabe nada de vos.

LANA Pero no es a propósito.

ELTON Eso es lo mejor. La mística es lo mejor que podés tener. La gente cree que me conoce, pero solo hablan del pelo, los anteojos, mis gastos. No saben nada de mí. Ya no hago entrevistas. La mística es muy importante. La mística es tu valor más importante. Es lo que tenía Prince. Nadie tenía la más puta idea de cómo era Prince.

LANA Es que mi familia sigue siendo muy cercana. No puedo hacer mucho más, viniendo de donde vengo. Estoy limitada en términos de lo que puedo decir o abrirme. Quizás en 10 años.

ELTON Gracias. Esto fue muy bueno.

LANA No sabía que tenías un show hoy. Cuando yo tengo un show no puedo ver a nadie. Desde la mañana, soy un manojo de nervios.

ELTON Oh, yo voy [al lugar], duermo una siesta, y después veo a todos [en el camarín] antes del show, y armo todo ahí, porque no quiero andar dando vueltas esperando a salir. Cada uno tiene su rutina.

LANA Entonces, ¿vas a estar acá [en Los Ángeles] un tiempo?

ELTON El viernes me voy a hacer un show a San Francisco, y después a Vancouver. Hago otro show en San Francisco, y después Canadá. Hago tres en Vancouver, dos en Saskatoon, dos en Edmonton, dos en Winnipeg, y después vuelvo acá a promocionar el libro.

LANA Es fantástico.

¿Es difícil despedirte del público noche tras noche?

LANA ¡Me gusta esa pregunta!

ELTON [Sacude la cabeza] Hay lugares en los que pienso: “¡Gracias a Dios no tengo que volver a este lugar! ¡Chau!”. Pero no voy a decir cuáles. No, Dios mío.

LANA Sabía que ibas a decir eso.

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